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Monasterio Fortificado de Nuestra Señora de la Murta

Codi
46.20.017-005
Denominació
Monasterio Fortificado de Nuestra Señora de la Murta
Altra denominació
Monasterio del valle de Millares. Monasterio de Jerónimos de Nuestra Señora de la Murta
Municipi
ALZIRA
Comarca
LA RIBERA ALTA
Província
València
Localització
Valle de la Murta
Època
S.XIV; S.XV; S.XVI; S.XVII
Ús primitiu
Conventual
Ús actual
Sin Culto
Tipologia
Edificis - Edificis militars - Edificis religiosos fortificats
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració genèrica
Anotació Ministeri
R-I-51-0010921
Fecha anotación
05/11/02
Tipus de delimitació
Genérico

El valle donde se encuentra el monasterio se llamó Vall de Miracles, que derivó posteriormente en Vall de Miralles, al atribuirse la existencia en este lugar de un primitivo convento servita fundado por San Donato (siglo VI), el cual, según la tradición fue enterrado en este lugar, confundiéndose sus restos con estas tierras, que de esta manera se santificaron. Posteriormente se pasó a denominar de la Murta por la aparición milagrosa de una imagen de la Virgen sobre una murta: " Mas es tradición antiquísima en el Monasterio, que ha venido de padres a hijos, que unos santos ermitaños y poblada Murta, de quien tomó el título y lo dio después a todo el Valle, mudando el que tenía de Millares en el de Murta. Y añaden que dicha Murta está junto a la puerta por donde se va a la cocina, y mira al norte, que hoy se ha levantado con el nombre de Portería..." (Historia del monasterio de la Murta de Juan B. Morera).
Sí que hubieron, quizá desde la reconquista, algunas ermitas esparcidas por el entorno, llegando a relacionarse once de ellas. La presencia de los santones en este valle propició la donación de estas tierras en el año 1357 por Arnau Serra a los ermitaños, quienes se formaron en una congregación. Tras profesar en Xàbia como monjes de la orden de San Jerónimo se les concedió, mediante bula de Gregorio XI de 28 de marzo de 1376, la oportuna licencia para fundar un monasterio en este lugar. Así el 4 de julio de 1376 tomaron posesión, no pudiendo ocuparlo hasta el año 1401, siendo en aquel entonces seis monjes los que constituyeron la primera comunidad.
De la primitiva obra apenas quedaron restos, porque fueron sufriendo continuas reformas y ampliaciones, siempre limitados por la estrechez del espacio y los escasos recursos de la orden. No obstante, gracias a los favores de la familia Vich, se gozó de un periodo de gran esplendor, construyéndose el 20 de junio de 1516 una nueva iglesia, y en 1547 la Torre fortificada de las Palomas.
Bajo el patronazgo de la familia Vich, el monasterio reunió una importantísima colección pictórica con obras de Paulo Bril, Juan de Ribalta, Besan, Pedro Orrente, Juan de Juanes, Morales, Andrés el flamenco, entre otras, además de recibir una importante donación por parte del Obispo de Tarragona, don Juan de Vich, para la ornamentación litúrgica.
A lo largo de los siglos XVII y XVIII, se amplió y mejoró el cenobio. Entre la documentación que se puede consultar se poseen valiosos datos que hacen referencia a las diversas obras que se realizaron, como las obras del padre Juan B. Morera (1702-1781), que fuera prior del monasterio: Historia de la fundación del valle de Miralles y hallazgo y maravillas de la Santísima Ymagen de Ntra. Sra. De la Murta, y Costumbres del Monasterio.
Hasta el siglo XIX fue un estimado centro religioso y cultural, visitado por cardenales, obispos y reyes entre otros. Con la desamortización de Mendizábal en 1821, el monasterio fue exclaustrado pasando a manos privadas, iniciándose el proceso de expoliación de sus bienes muebles e inmuebles hasta su total ruina.
En 1989 el paraje fue adquirido por el Ayuntamiento de Alzira, procediendo a la elaboración del Plan Especial de Protección de los Valles de la Murta y la Casella.
El monasterio de Jerónimos de la Murta se encuentra en el Valle del mismo nombre, situado a ocho kilómetros de la población de Alzira. Se compone de edificaciones levantadas en tres periodos sucesivos. En un primer periodo entre los siglos XIV y XV se levantó una pequeña iglesia y el claustro de dos alturas alrededor del cual se desarrollaba el edificio conventual.
En el siglo XVI se levantó la torre de Las Palomas y en el siglo XVII la casa se sometió a una profunda reforma: se construyó la nueva iglesia en el ala oriental y se reedificó el claustro en 1649 según trazas de Martín de Olinde. La iglesia antigua quedó como sacristía.
En el siglo XIX, tras la desamortización su nuevo propietario levantó un caserón sobre la hospedería del monasterio. Hoy es sede de la Casa de Oficios, que desarrolla un programa de formación y empleo juvenil sobre el cuidado y repoblación forestal.
La soledad del paraje obligó a tomar medidas defensivas para protegerse de posibles saqueos. El camino de acceso al monasterio es fácilmente divisable desde el convento y ha de cruzar el barranco a través del puente de Felipe II como primer obstáculo a salvar.
El recorrido en zigzag para acceder al conjunto cenobítico es muestra de la preocupación estratégica y defensiva de los monjes, y luego la torre de las Campanas y después la torre de la Portería se erguían como guardianes de la intimidad del convento.
En la otra parte del edificio, la torre de las Palomas presenta un aspecto claramente militar coronada por merlones y dotada de matacanes, aspilleras y buzoneras. El acceso a la misma se efectuaba por una puertecita abierta en la cara de poniente, situada en alto. Ésta se levantó según el padre Juan Bautista Morera: "Así mismo se hizo posterior a la 1ª fábrica del monasterio la Torre que llaman de Las Palomas.... Ñesta la hizo la Comunidad el año 1547 para su resguardo, temerosa no le sucediese lo que a la villa de Cullera que en dicho año cautivaron los moros la mayor parte de sus habitantes y estar toda esta tierra llena de moriscos que hacían vivir a todos en continuo sobresalto".
El monasterio también poseía un muro de cerramiento almenado como se aprecia en una acuarela del 26 de mayo de 1846 pintada por M. Peris que se conserva en el Museo Municipal de Alzira. Hoy todavía quedan restos embebidos en uno de los muros de la almazara que da al jardín.
Así mismo estaba dotado de armamento para incrementar su poder defensivo como se desprende de la siguiente noticia del 30 de septiembre de 1599 "Se nombró al P. Juan Domingo Foix, Procurador y profeso de esta casa, para recibir a nombre de la Comunidad 25 arcabuces que se pidieron prestados a la ciudad de Valencia a fin de tener con que defenderse en caso de levantarse los moros de esta tierra, como se temía, y estaba toda ella alborotada".
Otras partes del convento padecieron la barbarie al no encontrarse integradas, como es el caso de la ermita de Santa Marta que después de ser restaurada en el año 1705 fue víctima del expolio, siendo después protegida por una cerca y una puerta nueva y "bien cerrada".
Tras cruzar el mencionado puente de Felipe II, construido con motivo de su visita el 19 de febrero de 1586, ponemos pie en la plaza de la Iglesia, encontrando a nuestra derecha la portada neoclásica que daba paso al templo sin entrar en el convento. Esta puerta se abría bajo la esbelta Torre de las Campanas, presidida por el escudo de la familia Vich, bienhechora del monasterio y que costeó la construcción de la nueva iglesia, finalizada en 1623. Por debajo en la cornisa partida, una inscripción con el siguiente texto: "Quae utilitas in sanguine meo um descendo incorruptionem". A ambos lados de las jambas dos placas ilustran al visitante sobre los acontecimientos más sobresalientes del monasterio.
Siguiendo el camino paralelo al barranco y dejando a la derecha el lienzo del mediodía, atravesado por el camino que conduce a las balsas y tras el cual se situaba la primitiva ermita de la Virgen de la Murta, convertida en la primera iglesia del convento, se llega a la entrada principal del edificio. Ésta estaría situada en el torreón de la Portería, por cuya puerta se accedería al recinto del monasterio. En este lugar, la Cofradía de Nuestra Señora de la Murta colocó un monolito en recuerdo del lugar donde, según la tradición, fue hallada la imagen.
A la izquierda el camino baja al caserón que levantó a finales del siglo XIX la familia propietaria de la finca sobre la hospedería del monasterio.
A continuación se encuentra la almazara, quedando a la derecha lo que sería en otro tiempo la fachada conventual de poniente, hasta llegar a la entrada de la Capilla de la Mare de Deu, situada en el interior del jardín de la casa. Tras rehabilitarla, el dos de junio de 1996, después de 175 años, volvía a entronizarse la imagen de la Virgen en este Valle.
Siguiendo por la cara norte, se alcanza el camino que atravesaba las ruinas, primero la sacristía y después el claustro y las dependencias anexas. Próxima se encuentra la Torre de las Palomas de gran robustez. En su espadaña se hallaría el reloj. En uno de los matacanes, la conocida Creu d'Alfardons daba una nota religiosa a un edificio de marcada arquitectura militar.
A nuestras espaldas, el Monte Calvario, con los restos de una primitiva ermita rupestre. Antiguamente se subiría frontalmente por una zigzagueante senda, donde se dice estaba el vía crucis.
Continuando el acueducto, un agradable paseo que atraviesa las ruinas de algunos edificios y la ermita de Santa Marta, llegamos al manantial, aquí si se puede probar el agua de la fuente, que nace del interior de la gruta. Este acueducto fue labrado en piedra en 1771, como se encuentra grabado en uno de los sillares.
Prosiguiendo la vuelta del monasterio, se regresa, por el camino que sube paralelo al barranco, al puente de Felipe II. A la izquierda, bajo el colosal pino se inicia el Pas del Pobre, opular senda que conectaba este Monasterio con el vecino de la Vall d'Aigües Vives, siguiendo una ruta de peregrinación que unía estos monasterios.
A la vuelta, dejando atrás las ruinas del monasterio, podemos observar la nevera. Ésta se encuentra incluida en el Inventario de Depósitos de Nieve Valencianos.
El edificio contaba con elementos decorativos pertenecientes al gótico, barroco y neoclásico, correspondientes a las distintas etapas de su erección. Se conserva el escudo en piedra de los Vich en la portada de la iglesia y su escudo en terracota del siglo XIX de menor interés histórico en la fachada de la antigua hospedería seguramente debido al propietario que remodeló el edificio después de la desamortización. Se ha realizado numerosa campañas arqueológicas en las que se han encontrado restos cerámicos con el escudo de los Vich y el de la Orden de los Jerónimos.
Las partes integrantes del Conjunto son:
Monasterio:
- Iglesia nueva y Torre de las Campanas.
- Torreón de la Portería.
- Ruinas del claustro y cuerpos adyacentes.
- Primitiva ermita de la Virgen de la Murta, luego sacristía.
- Torre de las Palomas.
Construcciones anexas al monasterio:
- Casete del Guarda (siglo XIX).
- Puente de Felipe II.
- Monte Calvario, con los restos de la primitiva ermita (probablemente anterior al siglo XV).
- Acueducto.
- Balsas.
- Aljibe.
- Ermita de Santa Marta.
- Almazara (finales siglo XIX).
- Antigua hospedería, luego Casa Señorial.
- Jardín Romántico y ermita de la "Mare de Deu de la Murta".
- Corrales de ganado.
- Hornos de cal.
- Senda "Pas del Pobre".
- Nevera (probablemente del siglo XVII).
- Restos del Peiró.
(C.Pérez-Olagüe)

Fotos

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