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Palacio de la Duquesa de Almodovar

Codi
46.24.184-003
Denominació
Palacio de la Duquesa de Almodovar
Municipi
ONTINYENT
Comarca
LA VALL D'ALBAIDA
Província
València
Localització
Plaza de San Roque, 2
Època
S.XV; S.XVII; S.XVIII; S.XX
Ús primitiu
Residencial
Estil
Arquitectura Medieval
Tipologia
Edificis - Edificis militars - Edificis agrícoles o residencialss fortificats
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració genèrica
Anotació Ministeri
R-I-51-0010677
Fecha anotación
27/08/01
Tipus de delimitació
Genérico

El edificio se encuentra en el interior del Conjunto Histórico del Barrio de la Vila e Iglesia de Santa María declarado el 24 de mayo de 1974. A partir de la conquista cristiana de la población en 1245, Jaime I entrega las casas a sus vasallos, según se cita en el Llibre de Repartiment, en diversos pasajes; reservándose el Palacio para ocuparlo en sus visitas a la población. Esto es debido a que en Ontinyent formó parte del Patrimonio Real, salvo cesiones temporales, y sin perder por ello su vinculación a la Corona.
Con motivo de una visita de Jaime II a La Vila, fueron realizadas obras de reparación en el Palacio a expensas del monarca. Se las encomendaron a Berenguer Roca, y finalizadas las mismas se le concedió a él y a su familia habitación en el palacio, según documento firmado en Valencia, a 16 de abril de 1311. Diversos vestigios góticos en su interior confirman las obras realizadas en dicha época.
El Rey Alfonso V, en el año 1425, concedió a los Jurados de Ontinyent, la facultad de imponer contribuciones, con destino a recaudar dinero destinado a la reparación del edificio. Esto da idea de su carácter representativo y su vinculación al poder municipal y real. Posteriormente pasó a ser propiedad de la familia Blasco, como lo atestigua la existencia de un escudo en un arco del zaguán.
En el año 1666, la reina Doña Mariana de Austria, esposa de Felipe IV, en su viaje desde el Puerto de Dénia a la Corte, se detuvo en Ontinyent, pernoctando en el Palacio. En recuerdo de dicho acontecimiento se dispuso una cadena entre dos pilastras que delimitan el patio del edificio, como salvaguarda real.
A finales del siglo XVIII y con motivo de la desaparición del último descendiente de Don Gelacián Blasco, el palacio pasó a ser propiedad de la Duquesa de Almodovar, que habitó el mismo hasta su muerte en 1814; en esta etapa fue objeto de intervenciones que han caracterizado el edificio con muestras del estilo de la época.
En el transcurso del tiempo se han producido en el edificio, diversas transformaciones y reformas, apreciándose también una renovación historicista a principios del siglo XX.
El edificio limita por un lado con el río Clariano y por otro con la plaza de San Roque, situada en las proximidades de la iglesia de Santa María, correspondiendo esta zona a la parte alta de la población.
Se cree que el edificio formó parte del centro de poder de La Vila durante la época medieval, por la existencia de un alcázar árabe, residencia del Gobernador, que podría coincidir con la localización del Palacio, con la fachada a la plaza de San Roque y la puerta lateral de acceso a La Vila en la actualidad y que pudo formar parte del sistema defensivo acotando el patio de armas.
El Palacio, exceptuando una pequeña medianería de un extremo, está exento y forma parte del contorno exterior de La Vila. La planta, en forma de "L", hace esquina en la plaza de San Roque, y la cierra en dos de sus lienzos controlando el acceso porticado a la misma, mientras que el otro lado recae al barranco del río Clariano. Los muros recayentes al exterior, en algunos tramos, casi alcanzan los dos metros de espesor, y son interrumpidos por dos torres de carácter defensivo.
En la plaza se abre el portalón del Palacio construido en piedra con arco adintelado, sobre el cual se sitúa una estrecha cornisa moldurada.
El zaguán amplio esta separado del patio interior descubierto por un gran arco de sillería, en cuya clave, labrada está el escudo de armas de los Blasco. La tipología del patio, si bien no su lenguaje, corresponde al patio gótico, con una escalera abierta como elemento definidor del espacio. Este patio se vuelca por uno de los lados, al huerto, recayente también al río Clariano.
A través del huerto se accede a los subterráneos, que con un desarrollo lineal paralelo a la muralla y en rampa, se abren al río junto a la base del Puente de Santa María. Este elemento arquitectónico consta de bóvedas de cañón y grandes arcos de medio punto de ladrillo y mampuestos. También se aprecian otros arcos ojivales de sillería.
Determinadas opiniones hacen corresponder a estos lugares con la localización de las cárceles, motivo por el cual, a la plaza de San Roque se la denominó, durante la época de la dominación árabe, plaza del Llanto o de las Lágrimas.
Las fachadas del Palacio tiene una disposición diversa de huecos, debido a las reformas que ha sufrido el edificio a lo largo de los siglos. La fachada principal tiene huecos moldurados sobre lienzos parciales de piedra labrada en la planta primera y remate en la superior de huecos seriados de lenguaje prerenacentista. Se perciben, además ventanas geminadas de arco ojival, cegadas en la actualidad.
La fachada lateral, recayente a la calle Magdalena, presenta un cuerpo central rematado por una terraza cubierta, que contiene un zócalo de azulejos originales de "mocador", flanqueado por dos torres de carácter defensivo.
En el interior del palacio se suceden amplios salones en el piso noble, que se encuentran decorados con frescos y tallas de época reciente. La carpintería interior es de madera trabajada; las barandillas de los balcones y herrajes de las puertas son de forja. (C.Pérez-Olagüe)

Fotos

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