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Casa de la Serena o de la Sirena

Codi
46.13.025-002
Denominació
Casa de la Serena o de la Sirena
Altra denominació
Casa de la Torre. Casa de los Ferragud
Municipi
ALFARA DEL PATRIARCA
Comarca
L'HORTA NORD
Província
València
Localització
Crta. de Benifaraig a Alfara del Patriarca
Època
S. XVI; S.XVIII
Ús primitiu
Residencial
Estil
Renacimiento - Barroco
Tipologia
Edificis - Edificis residencials - Cases - Palaus
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració singular
Anotació Ministeri
R-I-51-0010179
Data disposició
13/02/04
Data publicació DOGV
17/02/04
Data publicació BOE
23/03/04
Tipus de delimitació
Delimitado - Delimitación Definitiva - Declaración con Entorno Veure delimitació al mapa
Publicacions DOGV
Resolució incoació
Publicació declaració
Resolució entorn de protecció
Delimitació entorn de protecció
Data resolució
13/02/04
Data publicació
17/02/04

La Casa de la Serena o de la Sirena, sus nombres respectivamente en valenciano antiguo y en castellano, toma su nombre de la figura que rodea su escudo nobiliario, aunque propiamente posee cabeza de mujer y cola de serpiente. La construcción data, según la inscripción de este escudo, del año 1553.
Se trata de un palacio rural que cumple la doble función de alquería, dedicada a los cultivos agrícolas típicos de la zona, y de villa de recreo señorial. Se encuentra situada en la huerta valenciana, en el extremo sudoeste del término municipal de Alfara del Patriarca, pero colindante con el núcleo urbano vecino de Benifaraig que pertenece al municipio de Valencia. Esta doble circunstancia le proporciona la particularidad de introducir características de vivienda urbana, como es la de situar su fachada y acceso principal directamente al exterior, recayente al camino de Benifaraig a Alfara.
El conjunto, casa principal y anejos, posee un extraordinario valor, tanto morfológicamente y espacialmente, como por constituir uno de los pocos ejemplos de arquitectura palaciega del siglo XVI en este medio. Nos encontramos frente un singular ejemplo de palacio renacentista, donde se han abandonado las antiguas maneras, y aparecen potentes, unos esquemas nuevos en planta, unos temas nuevos de composición y unas fábricas rejuvenecidas por el manierismo y las técnicas depuradas de su construcción, junto a ello elementos clasicistas muy puros que utilizan la piedra como vehículo y se insertan en un lienzo liso de ladrillo. A su vez el tipo de vivienda con torre, no nuevo, recoge un herencia de simbología gótica, que asocia el poder feudal con la torre.
La casa está edificada sobre una anterior. Esto se observa perfectamente en la planta baja por las diferencias de técnicas constructivas de tapial y por los huecos cegados, sobre los que atracan los muros de la actual. Posiblemente se trata de una casa situada en el término de Alfara junta al lugar de Benifaraig, de un tal Andrés Castellano, de la que habla un documento del año 1414. Utilizando partes de esta construcción antigua se levanta en el siglo XVI la construcción según la tipología de un palacio rural. Durante el siglo XVIII, la casa sufre otra intervención producto de la cual son los grandes huecos que se abren en la fachada principal e interior, cegándose gran cantidad de otros. A al torre también se le coloca cubierta apuntada a cuatro aguas.
El esquema arquitectónico es más complejo que las alquerías señoriales precedentes, de tradición medieval. El patio no es solo el espacio de acceso, labores y relación, como en una alquería gótica, ni tampoco el núcleo articulador y de transición entre la calle y la casa del palacio gótico, es lo uno y lo otro a la vez. No se sabrá, por otra parte si el patio se concibió como abierto, que sería una gran innovación tipológica o si por el contrario, fue pensado como patio cerrado que nunca llegó a terminarse. La planimetría del edificio principal tiene interés, al aparecer una casa compacta, como parte de un conjunto proyectual. Se compone de una doble crujía en dos de las bandas del patio, dos cuerpos de edificación en profundidad construidos por muros de carga paralelos a la fachada, de manera muy distinta a los anteriores esquemas.
El acceso es lateralizado en planta y obliga a cambiar la direccionalidad de las líneas de carga que se sitúan normales al paso. Una vez en el interior se accede a la vivienda principal, en la planta primera, por una puerta en la base de la torre que da acceso a la escalera. Esta consta de una serie de dependencias, de salas, que coinciden claramente con los espacios construidos. Las compartimentaciones espaciales distintas a los muros de carga son siempre posteriores como es el caso del oratorio. La planta superior debía ser primitivamente almacén de productos agrícolas.
La torre se sitúa en uno de los extremos. Volumétricamente tiene una independencia importantísima, y toma un contenido de uso particular al servicio de la vivienda principal: la escalera se desarrolla dentro de ella. Su cuerpo se eleva hasta conseguir abrir los huecos en todas las fachadas, presentando así una solución espacial muy atractiva y jugando al contrapunto de su verticalidad frente a la horizontalidad que proporciona el resto de las fachadas. El acceso a su última planta por una escalera de caracol sumamente estrecha y la existencia de unos bancos adosados a su perímetro hacen parecer que fue construida con fines puramente lúdicos, enlazando con la idea de miramar como otras torretas de la época que se popularizaron con el triunfo del romanticismo decimonónico. Una cubierta, con influencia flamenca y relación con los casilicios barrocos de Valencia, remata la torre y la prolonga verticalmente insistiendo en su esbeltez.
Una galería remata las fábricas lisas y sirve de soporte a un alero potente que limita el volumen. Esta galería renacentista está dentro del más puro estilo de arcadas a la aragonesa que comenta Lampérez, siguiendo la gran tradición de la arquitectura catalano-aragonesa de utilizar la coronación en galería a partir del siglo XVI, como podemos ver en multitud de ejemplos de la ciudad de Valencia: Colegio del Patriarca, Palacio de Valeriola, etc.
La esquina se refuerza para dar una idea clara de masa potente, e incluso el cuerpo superior suspende el calado de la "logietta", aunque manteniendo una imposta que limita el cuerpo y da una vuelta a la esquina para retomar el tema en la fachada lateral. En el conjunto destacan las fábricas de ladrillo con mortero enrasado del edificio principal.
Las ventanas presentan una conformación excesivamente manierista para la época, así como una perfecta distribución sobre el lienzo del muro. Solución dudosa por su excesiva voluntad de composición y por el hecho de existir, cegados, unos antiguos huecos, más autónomos respecto a la composición, más reducidos de tamaño y de técnica más acorde con estas fábricas y este tiempo. Son huecos, estos antiguos, construidos con arcos planos de gran tamaño, como los que vemos en toda la arquitectura del XVI. Estos ligeros huecos de arco rebajado y cornisa superior que remata el arco, con jambas abocinadas puede tratarse quizás de una aportación setecentista que intente regularizar la relación macizo-vano en las fachadas.
El escudo de mármol de la portada principal (depositado hoy en el Ayuntamiento) representa las armas de Ferragud, Pallarés, Alegret y Perelló rodeados de la figura de la "Sirena" anteriormente descrita y con el lema "Omnia tempus habent". Los Corella también usaron esta simbólico monstruo aunque con el valenciano lema "Esdevenidor" y que puede verse en su escudo de armas situado en la casa que fuera de los Condes de Sotoameno, en la calle Aparisi y Guijarro de Valencia, actualmente sede de Lo Rat Penat. Aunque en éste aparece inscrita la fecha de 1553, es de factura posterior, ya que no pudo realizarse entonces puesto que los Perelló y Pallarés fueron propietarios a partir del siglo XVII y los Ferragud a partir del siglo XVIII.
Atravesando los dos cuerpos del palacio por la puerta principal llegamos a un patio amplio, rectangular, donde se abren arcos que dan paso a los cobertizos de caballerizas y corrales, construidos éstos con cuerpos de una crujía, a través de uno de los cuales podemos acceder a un huero abierto hacia la fachada sur. Junto a la casa señorial, a la fachada norte, componen el resto del conjunto unos edificios de viviendas adosadas para el uso de colonos y jornaleros con acceso independiente desde el exterior. Estas construcciones presentan muros de mampostería ordinaria y enlucidos de mortero de cal con acabado enjalbegado que contrastan con las fábricas de ladrillo del edificio principal.
El jardín emplazado en un lateral del conjunto, y con acceso indirecto a través de la huerta, nos indica que no fue concebido simultáneamente al palacio. Parece ser una aportación decimonónica en la que se prioriza el diseño del propio jardín romántico con respecto a su relación espacial con la casa, ya que se sitúa en el lugar menos incómodo para las labores agrícolas de la propiedad. Se compone de una serie de pasillos estrechos ente parterres que confluyen a un espacio central donde se sitúa el cenador. Hasta hace poco albergaba cierto esplendor, sobreviven algunas coníferas, palmeras y cañas de bambú. También poseyó una plantación de naranjos. Está limitado del exterior por un muro de mampostería de unos dos metros de altura, con el fin tanto de resguardarlo como de disponer de un lugar íntimo e idílico de esparcimiento. Recoge así la milenaria tradición de recreación del paraíso, es decir jardín cerrado; concepto persa que se transmite al latín como paradisus, y que se representa aquí, como en anteriores culturas a través del Hortus Conclusus, esto es, jardín rodeado de muros. (C.Pérez-Olagüe)

Fotos

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Plànol

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