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Edificio Antiguo Almudín

Codi
46.15.250-065
Denominació
Edificio Antiguo Almudín
Municipi
VALÈNCIA
Comarca
VALÈNCIA
Província
València
Localització
Plaza de San Luis Bertrán
Ús primitiu
Comercial
Ús actual
Museístico
Estil
Arquitectura Medieval - Renacimiento
Tipologia
Edificis - Edificis de serveis - Edificis comercials
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració singular
Modalitat
BIC VALENCIA
Anotació Ministeri
R-I-51-0003805
Data disposició
13/03/69
Data publicació BOE
01/04/69
Tipus de delimitació
Delimitado - Delimitación Definitiva - Planeamiento Especial Aprobado Veure delimitació al mapa
Publicacions DOGV
Resolució entorn de protecció

Planes

Nom Informe Fecha informe Fecha publicación BOP
Catálogo de bienes y espacios protegidos. Plan General Ordenación Urbana. Homologación. Favorable24/11/14
PEP 06-07 Entornos de los BICS Zona Central de Ciutat Vella Favorable08/01/1603/08/16

El Almudín constituye una sola manzana limitada por la calle del mismo nombre al sur, la calle del Salvador al oeste, la llamada Angosta del Almudín al norte y a la plaza de San Luis Bertrán al este.
Situado en una de las zonas más antiguas de la ciudad su origen fue como almacén de trigo.
Se tienen noticias que ya en época árabe hubo un almudín situado junto a la Mezquita Mayor, correspondiendo actualmente al emplazamiento del Palacio Arzobispal. De este conjunto se desconoce la tipología constructiva. También se conoce el emplazamiento de un almudín de época cristiana situado junto a la actual Plaza Redonda, que en aquel entonces eran las carnicerías mayores. El 23 de agosto de 1379 se otorgó a Valencia el privilegio de instalar un almudín de manos de Pedro II desde Barcelona, lo que induce a pensar que el edificio sería insuficiente o estaría muy deteriorado, por lo que se creó un nuevo edificio.
Su construcción se cree que fue en 1417, aunque algunos autores lo datan un siglo más tarde, pareciendo por noticias documentales más correcta la primera.
Se trata de un edificio de planta rectangular semejante a una basílica romana. Al interior se divide en tres naves, siendo la nave central de mayor altura y anchura. La separación de las naves se realiza mediante arcadas de medio punto en los lados norte, sur y este, siendo la arcada del lado oeste de arcos apuntados.
Inicialmente las dimensiones de este edificio debieron ser menores. Parece ser que la ampliación se realizó en sentido longitudinal, añadiéndose una crujía en la calle Salvador. Durante el siglo XVI se realizaría esta ampliación y el porche de la plaza de San Luis Bertrán.
Tanto las fachadas como las arcadas interiores denotan las sucesivas obras y ampliaciones. Así en la arcada sur en cuyo último arco son visibles señales que indican su construcción posterior como es su irregularidad; así como también la diferencia de dovelas respecto a los arcos restantes. También señalar que los arranques de este arco son de piedra, mientras que el resto tienen arranques de ladrillo.
En las naves laterales se adviertes canecillos a la espera de durmientes, esto induce a pensar sobre la existencia, en una primera fase, de un forjado lígneo cuya utilización se debió como camino de ronda o también de barbacana defensiva. Todo esto explica las numerosas ventanas, pues estas son una remodelación o transformación de las almenas exteriores que todavía actualmente conservan la forma de aspillera en la parte interior aunque durante un largo tiempo estuvieron tapiadas.
Estructural y compositivamente cabe destacar al interior los cuatro arcos de las diagonales de las esquinas. Se trata de arcos rebajados con despiece de intradós revirado. Así los dos arcos que recaen hacia la plaza se sustentan sobre unas columnas redondeadas cuyos capiteles están decorados. Estas columnas son una reutilización de la casa de los Vilaragut, también podría ser que hubiesen reutilizado parte del patio de dicha casa debido a la trabazón que tienen con el resto de la fábrica. Los otros dos arcos quedan embebidos por el muro apoyándose sobre ménsulas mostrando despiece en espina.
De notable interés son las pinturas murales al temple, que datan de 1607, sobre las arcadas en tres de los paramentos quedando exento el paramento este. Tiene valor documental debido a que en ellas se representan diversas costumbres e indumentarias valencianas, así como también devociones religiosas de aquella época. Se representan santos patronos de gran advocación, también se encuentran los lugares desde los que llegaba el trigo y los guardias de aquel momento.
En un primer momento la nave central estuvo desprovista de cubierta a modo de patio claustral siendo muy posible que se cubriese hacia 1571, con una cubierta a doble vertiente elevando así la altura de esta nave. Es muy probable que las naves laterales estuviesen cubiertas y compartimentadas debido a la existencia de muros de separación que dividían este espacio.
Los cambios más notables de la construcción se ejecutaron en el siglo XVI, uno de ellos fue la construcción de la cubierta, otro fue el enlosado del suelo realizado en 1571 según aparecía esta fecha grabada en una de las piedras sobre uno anterior de cantos rodados.
Al exterior el edificio es macizo y sólido donde la fachada posterior y en las esquinas se utilizaron sillares de piedra siendo el resto de los muros de ladrillo, cuya única decoración son unos escudos de la ciudad. En el siglo XVI habría una portada de acceso con arco de medio punto y unos ventanales con forma de arco en la fachada sita en la calle Almudín; en la calle Angosta del Almudín unos ventanales con proporciones menores, en la plaza otras tres puertas que se corresponderían con los tres arcos colocados a modo de porche apeando en unos pilares ortogonales, alternando el motivo arco y serliana, y cuya una decoración son tres escudos situados sobre cada arco respectivamente. Destacable es también la parte superior del muro justo bajo del alero donde se disponen 47 ventanas que corresponden a los espacios dejados por las almenas debido a que este edificio se construyó en disposición de defensa apreciándose de un modo más claro en el interior.
Durante varios siglos el aspecto de esta construcción se vio modificado por sucesivas restauraciones, en algunas de las cuales se eliminaron gran parte de los elementos de decoración algunos de ellos muy interesantes como una hornacina que albergó un retablo de San Vicente que se perdió y durante años permaneció vacía. Dicha hornacina estaba enmarcada por una composición de azulejería policromada del siglo XVIII cuya importancia era notable. Se realizaron también modificaciones en la estructura siendo muy probable que se realizasen por problemas de estabilidad como lo confirmarían los tirantes lígneos de trabazón colocados tanto en la nave central como en las laterales y que fueron eliminados en la última restauración. Una reforma a mediados del siglo XIX modificó considerablemente su configuración, se observa una portada con arcos de medio punto y ventanales con rejas de los cuales había dos en la fachada de la calle del Almudín, que debieron ser arcos y otros dos más pequeños en el extremo izquierdo de la misma portada. En la portada de la calle del Salvador un ventanal más moderno y dos ventanales de proporciones menores en la parte norte donde también se abrió una puerta de servicio. Otras tres puertas se realizaron en la plaza cegando los arcos. En la parte superior del muro se situaban ventanas enrejadas que se correspondían con los huecos entre las almenas. Debido a esta reforma desapareció la escalera que daba acceso a la zona almenada y el entramada del paso de ronda. Posteriormente el acceso a la plaza de San Luis Bertrán fue cegado cuyo resultado fue un gran ventanal de arco de medio punto y otros dos a los lados, todos ellos enrejados. En esta remodelación se perdió lo característico de este edificio que era su gran voladizo, y se cegaron los espacios entre las almenas.
A comienzos de este siglo, hacia 1906, se acondicionó el Almudín para albergar la colección paleontológica donada por Rodrigo Botet a la ciudad. Para ello se eliminaron los muros interiores que sirvieron para la separación del grano. Así el edificio permaneció hasta 1991 como Museo Paleontológico. Durante ese extenso periodo fueron restauradas las pinturas murales interiores en 1942.
El 5 de mayo de 1996 fue inaugurada la última restauración. Esta restauración consistió en recuperar el porche de la plaza de San Luis Bertrán, actual acceso, así como la cubierta. Actualmente es una sala de exposiciones.

Fotos

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