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Conjunto Histórico Artístico

Codi
03.31.139-002
Denominació
Conjunto Histórico Artístico
Municipi
VILA JOIOSA (LA)
Comarca
LA MARINA BAIXA
Província
Alacant
Tipologia
Infraestructures - Assentaments - Asentaments urbans - Centres urbans
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Conjunt històric
Estat
Declaració singular
Anotació Ministeri
R-I-53-0000586
Data disposició
28/11/03
Data publicació DOGV
03/12/03
Data publicació BOE
03/02/04
Tipus de delimitació
Delimitado - Delimitación Definitiva - Delimitación Conjunto Histórico Veure delimitació al mapa
Publicacions DOGV
Publicació declaració
Delimitació entorn de protecció

El término de La Vila Joiosa ocupa la parte suroccidental de la comarca de la Marina, enclavado en el centro del óvalo litoral que se extiende entre el cabo de las Huertas al SW y la sierra Helada al NE. La ciudad, pequeña población costera amurallada de planta poligonal , se ubica orientada a sudeste, sobre un elevado promontorio junto a la desembocadura del río de la Vila.
El conjunto es de gran belleza y pintorequismo, representativo de una implantación cristiana posterior a la reconquista que no ha sufrido alteración. Su arquitectura popular se ha mantenido intacta hasta este siglo, constituyendo quizá el núcleo mejor conservado de la Comunidad Valenciana.
Según el grabado aparecido en la obra de Viciana del siglo XVI, encintaba el recinto una fuerte muralla almenada. Al estilo aragonés, conformada por tres grandes cubos circulares al mediodía y otro al Norte; daba acceso al conjunto una puerta flanqueada por dos torres cuadradas. Así mismo en si ángulo de poniente se levantaba un castillo con torres cuadradas en sus esquinas.
De aquello sólo se aprecia hoy en día la muralla del Noreste que corre por la Costera de la Mar, arrancando de un cubo circular existente en la plaza de la Generalitat, antigua plaza del Olmo, para quebrarse en un prominente cubo circular en la calle del Pal; en esta calle hasta llegar a la plaza de la Trinidad, se han derribado gran número de casas, lo que ha permitido sacar a la luz lo que podrían ser los cimientos o arranques de la antigua muralla, de mampostería bien tratada y gallonada.
El coronamiento del lienzo de muralla que daba al río no se aprecia hoy por estar cubierto por las casas colgantes construidas en él, pero si conservan los dos tercios inferiores de la muralla vista. Del antiguo castillo no quedan rastros visibles pues el caserío ocupa el antiguo emplazamiento.
En la calle Costera de la Mar, arquitectónicamente es un amurallamiento alamborado en sus dos terceras partes de altura, en mampostería, y encintado por una moldura en saliente de medio bocel y con almenado corrido. Los cubos son circulares, y en particular hay que destacar las grandes dimensiones del existente en la calle del Pal, con un marcado talud, y que presenta en su tercio superior dos cañoneras de sillería con derrame al interior.
La ciudad ha sido identificada por los historiadores como Honosca, Idera y otras que han quedado definitivamente descartadas por la investigación, por tratarse de conjeturas o de lecturas incorrectas de los textos clásicos. Recientemente se ha propuesto, con base arqueológica, la identificación con Alona/Alone de los textos, si bien esta hipótesis todavía no está refrendada por una confirmación epigráfica.
Por otra parte el nombre compuesto de Vila-Joyosa es de origen romance procedente de la voz gojosa, "gozosa", "alegre" y la razón de este nombre hay que buscarla en la necesidad de encontrar un nombre atractivo para una fundación cristiana en tierra morisca que reflejara el encanto del lugar, atrayendo nuevos colonos. Otros topónimos creados en las mismas circunstancias fueron Vistalegre, Vallbona, Vistabella, etc.
Se conoce un importante núcleo ibérico bajo el propio casco antiguo de la Vila Joiosa, datable entre al menos el s. V y el s. I a.C., y que continuó existiendo durante los tres primeros siglos de esta Era. Esta ciudad tuvo su necrópolis en la recientemente descubierta del Poble Nou, en curso de excavación. Son abundantes, además, los yacimientos de ésta época diseminados por todo el término municipal, a los que se puede añadir algunas piezas singulares, como el collar orientalizante y la escultura de toro de la propia necrópolis del Poble Nou o el exvoto de bronce de Els Plans y numerosas ánforas.
De la civilización romana, se encuentran restos de unos almacenes portuarios de grandes dimensiones que junto con ánforas, vasijas y otros utensilios prueban que hubo una intensa actividad comercial. Se han encontrado también unas inscripciones que hablan de un "Quintus Manlius Celsí, fill Quintus" de la tribu Quirina, que había sido alcalde tres veces y sacerdote del culto al emperador y otra que habla de la reconstrucción del mercado. Estos hallazgos prueban asimismo la existencia de un municipio cuyo emplazamiento debe situarse en la partida de Torres fuera del asentamiento medieval, cerca del monumento funerario denominado Torre de Sant Josep, del s. II, el mejor conservado en su género en la Comunidad Valenciana.
La primera noticia documental se encuentra en su Carta Puebla de 8 de mayo de 1300, hoy desaparecida, otorgada por el almirante Bernat de Sarriá, consejero del rey y procurador del Reino de Murcia, rigiéndose la ciudad por los fueros de Valencia. En 1308 la Orden de Santiago, su anterior propietaria, y Bernat de Sarriá empiezan a pleitear por la posesión de Villajoyosa y Orcheta. Estos pleitos se prolongaron hasta el siglo XV, entre los herederos del famoso almirante y los de Pere Ferrando, señor de Orcheta y miembro de la Orden de Santiago. La Reina Doña María en privilegio dado en Valencia el 16 de julio de 1443 hizo unión de Villajoyosa a la corona real de Aragón para ello se tuvo que pagar 44.000 sueldos. También concede un privilegio a Villajoyosa el 15 de abril de 1452, estando en Nápoles, por el que se otorga a sus habitantes el poder de pescar libremente por todos los lugares de la costa.
El 12 de enero de 1468 el rey Juan II, en Barcelona, ratifica la incorporación de Villajoyosa a la Corona. En este documento se menciona que había pertenecido a la Orden de Santiago.
Debido a las consecuencias de la primera Germanía, al grave ataque de los piratas berberiscos sufrido en el 1538 y el peligro de las posibles rebeliones de las moriscas poblaciones colindantes, se tomaron medidas para amurallar la ciudad; así en 1551 se da una Real Orden de que se fortifiquen las poblaciones de Cullera y Villajoyosa; en 1562 se fecha un memorial de Juan Bautista Antonelli sobre las fortificaciones del Reino de Valencia y se dan noticias de Villajoyosa y en el informe presentado por Vespasiano Gonzaga al rey Felipe II se expresa que no es necesario realizar obras en la villa, lo que hace suponer que ya estarían terminadas.
Según estos datos, el amurallamiento de Villajoyosa es cronológicamente y estilísticamente anterior a las fortificaciones abaluartadas de Alicante, castillo de Santa Pola, Bernia, etc... y representa una fase arquitectónica pre-abaluartada que duraría muy pocos años, posiblemente de 1525 a 1560, y que desapareció al aplicarse de forma generalizada la planta "Vauban" en todo el Reino así como en Italia o en Ultramar, a partir del último tercio del siglo XVI.
Hasta el siglo XVII, la ciudad permanece en sus fortificaciones, pues la inseguridad provocada por las continuas razzias sarracenas no hacía aconsejable edificar fuera de ellas. Así los contornos urbanos son bastante nítidos, gracias al trazado de la muralla.
A partir del último cuarto del siglo XVII, se registra un notable incremento de la población, que se traduce en una paralela expansión urbana, centrándose las nuevas construcciones junto a las murallas y solares vacíos del interior.
En el siglo XVIII se produce un duro ataque a las fortificaciones al derribar los ataques bélicos parte del recinto amurallado, que unido al continuo incremento de la población a lo largo de la centuria, que aumenta en más de 3.400 habitantes lo que representa un incremento del 277 % serían las causas directas de la expansión del caserío.
La primera expansión a extramuros se inicia en la plaza del Olmo, terrenos llanos situados junto a la entrada principal, que unido a la existencia del edificio conventual de San Pedro y Santa Marta, y la confluencia de caminos, actuó como primer polo urbanizador. Estos grupos de casas pertenecían a los linajes más adinerados de la villa.
El segundo foco de ensanche se realiza en el límite meridional de la muralla, donde se crearon los Ravales, actuando la calle Costera de la Mar o camino del Mar, con el trazado rectilíneo, como eje de enlace entre barrios.
En estas fechas aún eran corrientes los ataques sarracenos, por lo que se urbanizó en primer lugar los terrenos que bordean el recinto murado, Raval de Poniente; esto, unido a la existencia de una topografía llana, fueron los factores más importantes que traerían de inmediato la urbanización de estos solares, probablemente más económicos que los ocupados por los huertos del lado este del camino del Mar, que configurarán el Raval de Levante.
En la segunda mitad de la centuria se produce un auge constructivo que completa la edificación de la parte del arrabal más alejada y abrupta, en los terrenos abiertos entre la calle San Cristóbal y el solar del antiguo castillo de la fortificación, a fin de que se uniera el casco antiguo y esta nueva expansión.
A consecuencia de los asedios continuos que padecía la villa, se construyó un estrecho pasadizo transversal, cortando las casas que forman las calles de Les Roques (Trinidad) y del Sol (Santa Marta), que comunicaba el ensanche con el interior del recinto murado, a través de la puerta del Mar.
Aunque no se conserva documentación referente al inicio de la edificación del raval de Levante, el esquema del trazado callejero de este segundo raval se completará en el último tercio de la centuria. La existencia de huertos rentables y las dificultades topográficas habían frenado la construcción en los solares comprendidos entre el camino del Mar en la fachada Oeste y la calle del Huerto de Buform, al sur, que enmarca este ensanche. Las calles son cortas y muy irregulares, adaptándose a la pendiente del terreno, lo que denota una construcción improvisada por los vecinos.
Siguiendo la historia, sabemos que la guerra de Sucesión hizo fuerte mella en las murallas y que a principios del XIX se derribaron las dos puertas que tenía el recinto, según Madoz.
El castillo desaparecido hoy todavía se podía contemplar en el s. XIX, según nos describía Madoz. La única descripción gráfica que hoy disponemos es el referido grabado de Viciana, en el que se aprecia al Oeste del recinto, la parte más elevada, una estructura poligonal con torres cuadradas y con corsera, de clara tradición aragonesa, propia de las construcciones de fines del s. XIV y principios del XV, que concuerda con la documentación existente pues el 24 de febrero de 1391 Juan I, dio licencia al Comendador de la Orden de San Juan para imponer sisa, durante diez años, sobre el pan, el vino y otros productos para reconstruir el castillo y su defensa que había sido demolido por Pedro el Cruel. Así también el 29 de diciembre de 1475, Juan II da Orden de que se repare el frente del castillo, que había sido afectado por un rayo, sin embargo parece que fue perdiendo capacidad defensiva, pues Vespasiano Gonzaga en su informe de 1575, nos decía:
"No se ha hecho caso de él. Está cercado a la antigua, aunque reparado modernamente. tiene una buena plataforma con dos sacres reforzados..."
En 1848 fue elevada la villa a cabeza de distrito civil de su nombre con un jefe que poseía jurisdicción en varios pueblos, que por Real Decreto de 19 de septiembre de 1849 que suprimía a éstos pasó a Alcalde Corregidor.
El trazado callejero es geométrico y regular típico de una fundación cristiana posterior a la Reconquista. El primer hecho que resalta es el trazado Norte Sur que tienen los ejes principales (en el sentido de la pendiente), siendo la calle Majar que cruza todo el recinto con un desarrollo bastante rectilíneo, la calle que origina el trazado callejero, adaptando las calles exteriores su trazado a los límites de la muralla.
Hay dos plazuelas dentro del recinto histórico, una frente a la iglesia parroquial y otra más grande y cuadrada que sirvió para la venta de harina. Fuera del recinto antiguo está la plaza que fue denominada del Olmo, hoy de la Generalitat, por un frondoso árbol de esta especie que había en ella, y que arrancaron los franceses en la guerra de la Independencia, donde se celebra el mercado semanal. En esta última se ubicaba el convento de Agustinos Calzados desaparecido en 1937 para la construcción de la carretera, apreciándose también las dos únicas sustituciones actuales de bloques del recinto amurallado.
En 1850, según relata Madoz, La Vila Joiosa se compone del recinto antiguo con 262 casas, los dos arrabales de San Cristóbal (Raval de Poniente) y el de la Bomba o San Vicente (Raval de Levante) con un total de 591 casas que unidas a las 12 de la plaza del Olmo, las 36 de la calle Limones y las 32 de la de Media Gaita (actual calle Canalejas), resulta un total de 933 casas. También nos informa del recién creado "Poble Nou" que empezó a construirse en 1806, que comprende unas noventa casas todas de un piso, en varias calles llanas y bastante rectas. El aumento de la población durante la segunda mitad del XIX se estabiliza o incluso disminuye en las últimas
décadas.
Las casas del recinto antiguo, según Madoz, son "de buena forma, generalmente de piedra de alabastro y con buenos balconajes de hierro, no elevándose más de un segundo piso, aunque hay algunas de tres: son bien aseadas y curiosas y con buena distribución interior'.
La planta común es generalmente rectangular (la amplitud de las fachadas oscila entre 4 o 5 metros), y con una distribución de las habitaciones en sucesión; una escalera interior longitudinal vertebra la vivienda. En la planta baja se dispone de cuadra, establos y dependencias relacionadas con la actividad agrícola, y en los altos de ésta se sitúa una amplia sala destinada a cocina - comedor a la vez que sala de estar. La primera planta se reseña a dormitorios y la segunda para la cambra, para el almacenamiento de cosechas y forraje, así como despensa.
En la zona del Raval, el trazado rectilíneo y en disposición ortogonal del callejero, determinó la formación de estrechos espacios de terreno, circunscritos entre calles, para la edificación; por lo que el limitado desarrollo longitudinal de la vivienda impone dimensiones mayores para las fachadas, cuya amplitud oscila alrededor de 10 metros. Las viviendas se adaptan a la pendiente topográfica, de tal forma que lo que constituye la planta baja por una calle, en la paralela ( a un nivel inferior) es la primera, con un semisótano o botica en la planta inferior, cuya función primordial era la de almacén de utensilios y artes de pesca, de pescado salado, de esparto, etc..
La diferencia más importante entre las edificaciones del casco antiguo y las de la zona del Raval, es que en aquel el edificio entero alberga una sola vivienda mientras que en éste cada planta corresponde a una vivienda, con lo que el edificio puede llegar a albergar tres viviendas con una insuficiencia de superficie por unidad de residencia, que por las dimensiones de parcela no alcanza las mínimas condiciones de habitabilidad para una familia. (C.Pérez-Olagüe. Basado en la obra de R.Azuar Ruiz en el Catálogo de Monumentos y Conjuntos de la Comunidad Valenciana y en la obra de Consuelo Sebastiá Llínares: "La Vila Joiosa: Estudio Geodemorgráfico y Evolución Urbana")

Fotos

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Plànol

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