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Castillo y Murallas de Dénia

Codi
03.30.063-006
Denominació
Castillo y Murallas de Dénia
Municipi
DÉNIA
Comarca
LA MARINA ALTA
Província
Alacant
Localització
Cerro del Castillo
Època
S.IX alcazaba y albacara; S.XIII (1297) villa vieja; S.XIV-XV torre del Consell; S.XVII (ca1600-1695) palacio y escalera; S.XVI-XVIII baluartes
Ús primitiu
Defensivo
Tipologia
Edificis - Edificis militars - Castells
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració genèrica
Anotació Ministeri
R-I-51-0010635
Fecha anotación
01/04/04
Tipus de delimitació
Delimitado - Delimitación Jurídica Provisional - Planeamiento Especial Provisional

En un cerro elevado se encuentra la llamada Vila Vella donde esta el castillo.
Los orígenes de la fortificación son musulmanes del siglo XI, fue entonces cuando quedo delimitado el perímetro que se ha conservado hasta la actualidad. Con diversas intervenciones posteriores.
Consta de dos recintos, uno es la alcazaba situada en el recinto superior, donde hacia el siglo XVII se construyo el Palacio del Gobernador, que en la actualidad es el Museo Arqueológico Municipal. El otro recinto es la albacara (lugar de resguardo de la población y las tropas), situada en la parte inferior, con una gran muralla con sus distintas torres que le confieren ese carácter defensivo. Tras la conquista cristiana en 1297 la población paso a habitar la albacara, pasándose a llamar con posterioridad este recinto la Vila Vella. La torre del Consell de planta cuadrada ejemplifica la intervención medieval bajo dominio cristiano, en la ventana geminada típicamente gótica.
Los baluartes defensivos fueron añadidos entre los siglos XVI y XVIII, época en la que la población se extendía fuera de la Vila Vella.
En la Guerra de Sucesión las tropas borbónicas, concretamente en 1708, arrasaron la vila.
Un siglo más tarde se destruyó el Palacio del Gobernador (al que se ha hecho mención anteriormente). En el siglo XIX quedo abandonado.
En 1952 paso a ser propiedad municipal, desde entonces se comenzaron las tareas de excavación y restauración, lo que ha permitido (en mayor o peor fortuna) la reconstrucción de varias puertas y la instalación del museo en la plaza que ocupó en su día la alcazaba y el palacio.
Se conserva también parte de las murallas de la población. Por las características morfológicas que se observan en los distintos elementos, que configuran las murallas, se trata de tramos cuyo origen se sitúa en la época medieval, tanto musulmana como cristiana, con reformas y transformaciones posteriores hasta la pérdida de uso.
Madoz en su diccionario geográfico se refiere a las murallas en los siguientes términos: ¿Aunque construidas las murallas de esta ciudad en distintas épocas, y antes de perfeccionarse el arte de fortificación, sin foso ni obras exteriores, tienen sin embargo bastante elevación lo mismo que sus parapetos, a trechos aspilleras y a trechos banquetas. En vez de los modernos baluartes, hay torreones circulares colocados a corta distancia entre sí, unos con dos y otros con tres troneras, cuyas explanadas son de sólida fábrica¿.
Se encuentra situado el tramo amurallado en el centro de la población, en la parte llana del lado norte. Queda próximo al pie de la ladera del monte donde se asienta el castillo, y a corta distancia del mar. El crecimiento moderno del casco urbano propició la demolición de casi la totalidad de los tramos de antiguo recinto amurallado.
Tal como describe Madoz la muralla existente presenta largos tramos rectos, cuyas cortinas en la cara exterior tienen cubos de planta circular, de los que en la actualidad se conservan cinco en el tramo inferior por el que discurre la calle denominada Ronda de las murallas.
El espesor supera los dos metros de sección. Presenta en las caras externas fábrica de mampostería irregular, tomada con mortero de cal que alcanza gran dureza. El tramo que discurre por la cota inferior tiene una altura de unos diez o doce metros, conserva el camino de ronda, que se interrumpe y eleva en el encuentro con cada una de las torres.
Tras un quiebro en la dirección y tras quedar fosilizada en el interior de las casas existentes que aprovechan su presencia como elemento constructivo de la edificación residencial, asciende por la ladera norte del cerro hasta encontrar las murallas del castillo. Este último tramo, casi arruinado tan solo presenta los arranques de los muros, apreciándose la planta de una de las puertas.
La apertura de una calle a poniente de la muralla conservada la cortó de manera abrupta, pudiéndose encontrar la cimentación bajo la calzada. Algo similar sucede a levante, donde de nuevo una calle interrumpe la continuidad de la cortina de la muralla.
La conservación de las cortinas y cubos de la muralla es irregular. Se ignora la conservación en los tramos de levante, incluidos entre edificaciones. Se aprecia que hay construcciones situadas encima de la muralla. (C.Pérez-Olagüe)

Fotos

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