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Castillo y murallas de Jijona o Xixona

Codi
03.32.083-002
Denominació
Castillo y murallas de Jijona o Xixona
Altra denominació
Castell de la Torre Grossa. Castillo de la Torre Gorda
Municipi
XIXONA
Comarca
L'ALACANTÍ
Província
Alacant
Localització
Ctra. a Tibi
Època
S.XII-XIII; S.XVI reconstrucción
Ús primitiu
Defensivo
Ús actual
Defensivo
Tipologia
Edificis - Edificis militars - Castells
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració genèrica
Anotació Ministeri
R-I-51-0011349
Fecha anotación
15/04/05
Tipus de delimitació
Genérico

El castillo se encuentra situado en un montículo por encima de la cota de 550 metros, colindante con el casco urbano de la población. Las murallas descienden desde el castillo envolviendo el primitivo núcleo de población.
Los primeros vestigios de población en Jijona se remontan a la Edad de Bronce. También se localizan yacimientos íberos y en menor medida restos romanos. La dominación almohade en el siglo XII supuso la erección del castillo.
La primera mención de Jijona aparece en el tratado de Almizra firmado el 26 de marzo de 1244 entre el futuro rey de Castilla, Alfonso X el Sabio y el rey de la Corona de Aragón Jaime I. En dicho tratado se regulaba la frontera entre los dos reinos, quedando Jijona dentro de la Corona de Aragón. Jijona fue conquistada por Jaime I probablemente en 1245, siendo el primer alcaide del castillo Peregrín Baldoví en 1257.
Desde 1245 hasta 1304 Jijona fue límite meridional del Reino de Valencia, hasta que en tiempos de Jaime II, en virtud del acuerdo de 1296 bajo el arbitraje del rey Dionisio de Portugal, del infante Juan de Castilla y del obispo de Zaragoza, se amplió la jurisdicción valenciana, estableciéndose la frontera en el sur de la provincia de Alicante. Los habitantes de Jijona participaron en la conquista de Alicante, por lo que el rey les concedió el 16 de febrero de 1296 la condición de villa real y el 9 de marzo de 1297, una serie de privilegios de franqueza e inmunidad; por lo que los jijonencos pasaban a depender de la jurisdicción señorial a la jurisdicción real, pasando a estar representados en las Cortes del Reino de Valencia.
Pedro II se preocupó de fortificar el castillo en 1338, previniendo una invasión musulmana que no se produjo. En la guerra de los dos Pedros cayó en manos en 1364 en manos de Pedro I el Cruel, rey de Castilla, para ser de nuevo reconquistada por Pedro IV de Aragón, quien contó con la ayuda de las gentes naturales de Penáguila, Alcoy y Cocentaina.
En la guerra de Sucesión, Jijona apoyó la causa de Felipe V, por lo que la villa y castillo fueron atacados por las tropas del Archiduque Carlos de Austria, que obligaron a rendirse a los sitiados en octubre de 1706. No obstante 500 hombres lograron refugiarse en los montes, desde donde lanzaron una contraofensiva ayudados por gente de Villena, que terminaron reconquistando el castillo y la villa. Esto motivó la concesión de Felipe V a la villa de varios privilegios, entre los que se encontraba la cesión de la propiedad del castillo. Durante la guerra de la independencia Jijona fue invadida por el ejército francés.
El castillo se encuentra situado en la parte más escarpada sobre un cerro cuya altura topográfica alcanza casi seiscientos metros. El montículo se encuentra casi exento dentro de una cadena montañosa de mayor entidad que constituye la estribación de la Carrasqueta.
Queda próximo de las edificaciones del casco urbano que discurre a sus pies, aunque a cota considerablemente inferior de manera que éste no altera la percepción visual de la fortificación.
El sendero que conduce a la base del castillo presenta cierto grado de urbanización al encontrarse algunas instalaciones de equipamientos colectivos de la población.
Hacia poniente parecen laderas escarpadas y cortadas en vertical que constituyen defensas naturales del castillo.
El edificio ocupa una planta extensa, alargada y muy estrecha de forma irregular, que se adecua a las diferentes cotas topográficas, apreciándose los restos de dos perímetros de las murallas, que configuran dos recintos.
En la parte más elevada del cerro se encuentran los restos, casi al nivel de la cimentación o aterrados, de numerosas dependencias de uso residencial del castillo.
Las murallas están construidas en opus incertum de unos 130 metros de longitud en dirección NE-SW y unos 35 metros de anchura, defendidas por cuatro torres.
En el extremo norte, situada sobre una cota inferior a la cima del castillo se encuentra la llamada Torre Grossa. Es un prisma de planta cuadrada. Tiene un potente basamento de mampostería que sirve para regularizar el terreno. A partir de una determinada cota el muro está formado por hiladas de tapial de gran dureza. La torre se encuentra en la actualidad exenta.
Las murallas del casco urbano se encuentran absorbidas por el caserío existente. (C.Pérez-Olagüe)

Fotos

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