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Castillo

Codi
46.10.112-001
Denominació
Castillo
Municipi
CHULILLA
Comarca
LA SERRANÍA
Província
València
Localització
En el cerro que domina la población
Ús primitiu
Defensivo
Estil
Arquitectura Medieval
Tipologia
Edificis - Edificis militars - Castells
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració genèrica
Anotació Ministeri
R-I-51-0010634
Fecha anotación
18/06/01
Tipus de delimitació
Genérico

Se sitúa en la parte alta de un peñón a cuyos pies se haya la población y sobre su cara este. La montaña no necesita más sistema defensivo pues en los otros tres lados cortados a pico discurre el río Turia. Se trata de un emplazamiento privilegiado por su facilidad de defensa y por dominarse desde él dos valles.
Su origen según V. Marés es romano: "Su primer origen es de Romanos, poco después Julio Cesar en memoria del cual monarca, se llamó Iulioa, o Iuliela". Escolano le atribuye el nombre de Juliella, de origen godo.
Según la tradición, en 1238, el rey Don Jaime I debido a la inexpugnabilidad del castillo árabe propiedad de Abu Zayd, tuvo que pactar la rendición respetando vidas y haciendas de los habitantes de la población allí refugiados. El "Llibre del Repartiment" recoge la donación de este castillo al caballero Rodrigo Ortiz.
Al final del reinado de Jaime I, se realizó un inventario como fin de una revisión general para "ajustar definitivamente las distintas donaciones y repartimientos", efectuados en diversas ocasiones que no coincidían frecuentemente con la realidad y originaban pleitos y litigios. De este modo el mismo Jaime I lo cede el 26 de febrero de 1247 al Obispo Andrés de Albalate como compensación por el ruidoso pleito habido entre ambos. Con esta donación quedaba anulada la anteriormente hecha al decanato de Valencia, y se formaba la baronía de Chulilla incluidas las poblaciones de Losa y Villar.
Posteriormente Guillermo Rexach alegando ciertos derechos se adueño del castillo, pero Jaime II el 15 de agosto de 1324 le obligó a restituirlo al Obispo de Valencia.
En 1331, Alfonso IV el Benigno, alterando la condición expresada por Jaime I de que se respetaran los derechos y haciendas de los musulmanes, otorgó un privilegio para los repobladores cristianos que se quisieran establecer en la villa, así como la expulsión de los musulmanes. En 1340 el Obispo Ramón Gastan expulsa a los moros de la población y otorga carta puebla a favor de cien pobladores cristianos viejos, cuyos síndicos Miguel Sylvestre y Arnaldo de Garnica la reciben del representante del Obispo y alcayde del castillo Balagur Rodó. El primer sínodo de la iglesia valenciana aparece firmado por este mismo Obispo Ramón "in nostro castello Xulilae".
A partir del siglo XVI, y probablemente con el precedente de haber servido de encierro a algunos agermanados, el castillo pasa a ser utilizado como prisión eclesiástica haciéndose célebre en la Inquisición Valenciana la frase "... El juez le amenazó con el castillo de Chulilla".
Durante la guerra de sucesión entre Austrias y Borbones el castillo fue ocupado por los ingleses que lo desalojaron tras la batalla de Almansa, y por los franceses durante la guerra de la independencia.
Fue escenario de las guerras carlistas. A partir de este momento, y muy dañado por los ataques sufridos, comienza su degradación hasta su estado actual.
El castillo, por su emplazamiento, puede decirse que corresponde a los castillos "montanos", caracterizados por no tener foso y presentar varios recintos amurallados, aunque en este caso solo existe un lienzo de muralla y una balaustrada que protege el camino de acceso a la puerta de entrada, encierra un importante espacio interior cuya función principal era la de servir de refugio a los habitantes de la población de todo el término.
El castillo de Chulilla ha sido objeto a través de los siglos de reedificaciones y transformaciones sobre la construcción original, sin embargo no parece haber duda sobre su trazado según tipologías árabes de estas construcciones. Hoy puede describirse como un recinto fortificado con una longitud total de 250 metros asentado en la ladera de una montaña, y cuyos muros se adaptan a la topografía del terreno. El acceso se hace a través de un camino en dirección Sur-Norte que parte de las casas más altas de la población, está protegido por un pretil de defensa de 130 metros de longitud que asciende en paralelo al recinto, girando 180º en su último tramo (de 27 metros) para enfocar el acceso propiamente dicho y acabar de ascender los 24,88 metros que existen desde el inicio del camino. Este camino con su pretil debió ser utilizado dada la existencia de pequeñas saeteras, como primera avanzada defensiva.
El recinto en sí consta de tres partes diferenciadas, unidas por lienzos de murallas que le confieren un carácter continuo longitudinal: el acceso, con una construcción anterior construida durante las guerras carlistas, se hace junto a un primer cubo de muralla y atravesando un vano que en su cara exterior está resuelto con un arco de medio punto de ladrillo y en la interior con arco rebajado de sillería bien labrada, queda entremedio el hueco del portón. Sobre este acceso discurre un paso de vigilancia almenado que lleva al cubo citado. Una vez en el interior se observan los restos de construcciones de lo que debió ser el cuerpo de guardia que debía ser atravesado para introducirse en el recinto amurallado. Esta primera parte del castillo se une con lienzos de muralla que subiendo y adaptándose al terreno se desarrollan hasta el extremo norte de la montaña.
El segundo de los elementos que estructuran el castillo, hacia el centro de su recorrido hacia el sur, son de nuevo restos de construcciones de habitación de los que se conserva en mejor estado una pequeña dependencia abovedada con un pequeño hueco al exterior.
Por último en la celoquia, al sur del recinto amurallado, es donde se encuentran más restos de habitaciones distribuidas en forma de U alrededor de un pato irregular y cerrando el espacio al final de la plataforma. Se hallan construcciones de tapial, tres, una a continuación de la otra, adosadas a la montaña; otra habitación formando la base de la U con dos amplios huecos recubiertos de sillería recayendo sobre una de las caras más abruptas del peñón, y una amplia dependencia en el mismo sentido de desarrollo de los lienzos de muralla y rematado con un cubo de planta irregular que estuvo almenado.
En la parte superior de la montaña donde forma una pequeña meseta, quedan restos de dos aljibes, que aprovechan el desnivel del terreno para recoger el agua. El mayor situado más al sur es de grandes dimensiones, teniendo 6,50 metros de largo por 3,10 metros de ancho y una profundidad de 1,80 metros. Su interior está enlucido y conserva restos de pintura roja, en el suelo quedan fragmentos de mortero con enlucido pintado del mismo color y todo el conjunto está construido en piedra. No queda ningún arranque de bóveda lo que hace pensar que tuviera una cubierta de madera o cañizo.
El otro aljibe tiene las mismas características a excepción de que su tamaño es menor 7,90 metros de largo por 1,50 metros de ancho y una profundidad de 2,20 metros, para su construcción se ha aprovechado el cortado de la pared, que unido a su doble enlucido lo hace irregular.
Se tiene constancia de que existía también allí una pequeña iglesia consagrada a San Miguel, como dice V. Marés: "con su pequeña campana, para llamar a los que de dentro del mismo castillo van de caza"..., pero en la actualidad no queda ningún resto, aunque si numerosos fragmentos de tejas. (C.Pérez-Olagüe)

Fotos

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