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Torre del Palacio de Antella

Codi
46.20.040-002
Denominació
Torre del Palacio de Antella
Municipi
ANTELLA
Comarca
LA RIBERA ALTA
Província
València
Localització
C/ San Rafael, 22
Ús primitiu
Defensivo
Tipologia
Edificis - Edificis militars - Torres defensives
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració genèrica
Anotació Ministeri
R-I-51-0010661
Fecha anotación
20/06/01
Tipus de delimitació
Genérico

En tiempos anteriores a la conquista existió un poblado llamado Xarquia, que tuvo que ser abandonado por los vecinos a causa de las continuas inundaciones del Júcar. Sus habitantes construyeron la actual población, en un lugar más elevado sobre el cauce del río.
Uno de los primeros señores de Antella fue Guillem de Fabra, a quien Pedro III el Grande de Aragón, hijo de Jaime I, le dona el lugar de Antella como premio por haberle ayudado a someter a los moros de Alcoi y de Cocentaina, que se habían sublevado bajo el mando de Al-Azraq, a finales de julio y principios de agosto del año 1276, se ignora si Guillem de Fabra residió en el palacio pues también le fueron donados otros lugares como Tous y Carlet.
El rey Martín I vendió a Joan Gascó en el año 1408 una serie de derechos sobre Antella; siguiendo esta práctica el rey Juan II, en 1467, vendió a Miquel Joan Cerveró la jurisdicción militar y civil sobre éste y otros lugares.
En 1568 se le concedió el título de barón de Antella al caballero Miquel Salvador. En 1609 fueron expulsadas ciento setenta familias moriscas que lo habitaban.
El 22 de julio de 1610, Francisco Salvador Marrades (tercer barón de Antella), concedía puebla para su repoblación a cincuenta y siete familias de cristianos, obligándoles a satisfacer un elevado tributo en frutos. Aunque casi todos los barones de Antella residían en Valencia, el quinto barón, Vicente Castellví, residió al menos gran parte de su vida. Según cuenta la tradición a este último en la capilla del palacio se le apareció el Cristo de "La Agonía", el cual le dijo que colocara su imagen en la ermita que se habría de fundar.
Posteriormente el título pasó a las familias Dassió, Ferrer de Próxita, Roca, Ortiz de Rodrigo y Rovira.
Antella, pese al cambio de ubicación ha sufrido diversas inundaciones, algunas de las cuales afectaron profundamente a la población en el siglo XIX.
El antiguo palacio señorial de la baronía estaba situado dentro del núcleo urbano, frente a la iglesia. Tenía fachada de 34 metros de longitud y recayendo por delante a la plaza Mayor y por detrás a una acequia. En el año 1845, según cuenta Pascual Madoz, la torre del palacio servía de miramar a fin de disfrutar del panorama de la perspectiva que de allí se ofrecía. Se refiere también al palacio diciendo que se trata de un edificio de grandes dimensiones, con salones y otras dependencias, viviendas interiores, un oratorio, grandes caballerizas, una almácera y una prisión pública. Del palacio únicamente queda hoy la torre que se encuentra en una de las ocho viviendas que han sustituido al palacio.
La potente torre tiene de base 6 x 5,57 metros, midiendo sus muros en planta baja 1,25 metros de espesor y una altura de más de 32 metros. En un dintel de una ventana de esta planta hay una muestra de la variedad de baldosines de cerámica con que estaban adornadas sus paredes interiores.
La primera sala de la torre, cuyo acceso se realiza por dentro de la casa adosada tiene una altura de 2,70 metros y una superficie de 10,70 metros cuadrados.
A través de una escalera que conduce a una dependencia situada fuera del recinto de la torre, se inicia la ascensión a la misma, teniendo que regresar al primer piso de la torre cuyas medidas interiores son 4,55 x 5,30, bajando tres peldaños de una pequeña escalera de madera. Esta sala, que es la más alta de las cuatro, que tiene en total, termina en una bóveda, protegida con un arco ovalado, siendo su altura superior a 10 metros. En el ángulo bajo que mira al este y en un espacio de 1,45 metros cuadrados, se inicia la escalera de caracol, que formada por peldaños de piedra de sillería nos permite subir hasta el mirador atalaya que corona la cima de la torre.
Por esta escalera, que recibe luz del exterior por medio de dos pequeños ventanales, se continúa subiendo hasta el piso superior, cuyas medidas son iguales al de abajo, pero su altura disminuye a 7 metros. En esta sala se encuentran bancos de obra adosados a las paredes. Se continúa subiendo por la estrecha escalera hasta llegar al último piso, que mide 5,10 x 5,83 y tiene un tejado en desnivel desde el noroeste con una altura de 7,50 metros hacia el sudeste cuya altura es de 5 metros. Desde esta planta se divisa una bella panorámica por los cuatro puntos cardinales, existiendo una pequeña atalaya sobre el tejado, de 1,65 metros de larga, desde donde se observa la parte norte, que era la única vía de acceso a la población. (C.Pérez-Olagüe)

Fotos

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