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Castillo, Torre Cabrera y Torre de la Muerte

Codi
12.06.109-001
Denominació
Castillo, Torre Cabrera y Torre de la Muerte
Municipi
TALES
Comarca
LA PLANA BAIXA
Província
Castelló
Localització
Cerro cercano a la población
Tipologia
Edificis - Edificis militars - Castells
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració genèrica
Anotació Ministeri
R-I-51-0011527
Fecha anotación
29/09/05
Tipus de delimitació
Genérico

Tales fue una de las alquerías del término de Onda. Éste fue conquistado a los musulmanes en 1237 por el rey D. Jaime y donado a Ximén de Pocet el 21 de septiembre del mismo año. El 28 de abril de 1248 se dan a poblar Onda y Tales por este rey. Después de 1257 continuaba en Tales, como en Onda, la población mora. Los moriscos fueron expatriados en 1247 como consecuencia de la sublevación de Alhazrac y el rey dió a poblar Onda y Tales a los cristianos durante la guerra, la cual no terminó hasta 1250 con la rendición de Uxó.
La despoblación de Onda en 1247, de que habla Sánchez Gozalbo, es clara pues en el "Repartiment¿ se contienen unas donaciones de molinos y hornos citándolos por los nombres de sus anteriores propietarios moros, lo que quiere decir que las dichas donaciones se hacen como consecuencia de la despoblación. No se tiene seguridad, respecto a Tales, que la carta puebla de 1248 fuera llevada a la práctica, porque en 13 de marzo de 1256 el rey en Calatayud vuelve a donar esta alquería a Pedro de Castellnou para poblarla de moros. En 1248 se conoce una población cristiana en Onda por ser muchos los pobladores (300 dice la carta entre Onda y Tales) y tener la villa buenas fortificaciones, pero no en Tales.
La donación de 1256 tampoco implicó una población inmediata, pues Pedro de Castellnou tuvo problemas para poblar Tales, como lo pronosticaba la propia concesión real, pero finalmente otorgó carta de población a los moros en 27 de mayo de 1260.
Una de las descripciones más antiguas de Tales se encuentra en el Atlante Español del año 1786:
¿Lugar de Tales. En la orilla occidental del río Mijares, en una espaciosa llanura, está situado en lugar de Tales, en terreno algo montañoso. Es Realengo, y consta de 50 vecinos y una iglesia parroquial, dedicada a San Juan con un cura párroco. El término de este lugar es fertilisimo en trigo, cebada, panizo, seda, aceite y vino está lo más de el lleno de moreras, almendros, nogales y otros árboles frutales...¿
Mundina en su libro Historia, Geografía y Estadística de la provincia de Castellón, publicado el año 1873, hace alguna referencia concreta sobre la evolución de las distintas etapas históricas del castillo de Tales. Y sobre los orígenes del municipio, en el texto cita la fundación por D. Pedro Castellnou, en tierras de su propiedad:
"(...) Sacudidos los moros del reino por el rey D. Jaime I de Aragón en el año 1246, deseando poblarlo de cristianos, dio y concedió a 300 de sus fieles vasallos la villa de Onda, su castillo, Tales y alquerías, señalando su término en el que se incluyó dicha aldea con todas las aguas, pastos, árboles y tierras, con la obligación de vivir en Onda, vendiendo las tierras que poseyeran en otras partes, lo cual prometieron, juraron y cumplieron, quedando desde entonces población de cristianos bajo la jurisdicción de Onda, cuyos vecinos establecieron a los pocos moros que quedaron en aquellas inmediaciones, en las casas y huertas inmediatas a la aldea de Tales, como alquería de Onda, a la que como vecinos contribuían con el pago de las pechas y demás cargos vecinales, teniendo la administración de justicia el alcalde de Onda, el cual nombraba un teniente pedáneo que obedecía sus órdenes, al frente de los moriscos de Tales (...)"
Con la expulsión general del año 1609 los moros fueron desalojados de esta población. Garcerán Vidal, a quien pertenecían los diezmos de Tales, dio a los nuevos pobladores las casas y huertas que poseyeron los moros, con los mismos goces y obligaciones, respecto al dominio de la villa de Onda. Estuvo bajo su jurisdicción hasta el año 1842, momento en que fue segregada.
En la guerra carlista, Tales fue testigo de la lucha entre los ejércitos de ambos bandos. La villa de Onda había sido fortificada por orden del gobierno y servía de fuerte apoyo a las tropas liberales:
"(...) deseando Cabrera oponerles el paso para la Sierra de Espadán, mandó fortificar este pueblo, habilitando un mal castillejo y un torreón antiguos, uno de ellos aislado en posición dominante; encargándose de la dirección de las obras don Antonio Villanueva, capitán carlista, en 17 de mayo de 1839 (...)"
Su guarnición se componía de unos 200 hombres de todas armas con poca y mala artillería. El mismo año de 1839 en que se habían fortificado los carlistas en Tales, se esparció la voz de que el general D. Leopoldo O'Donell, conde de Lucena, se dirigía a poner sitio a esta fortaleza:
"(...) este militar con el grueso de su división, trenes de batir y demás aparatos para un sitio formal, se detuvo en Castellón algunos días, pasó luego a Onda en donde se detuvo también haciendo preparativos, dando tiempo a los carlistas para que por la Sierra de Espadán acudieran a Tales, reforzaran su guarnición, y se prepararan a la resistencia de un sitio por tantos días anunciado, reuniéndose en Tales y puntos dominantes de la sierra 3 batallones de Tortosa, 3 de Mora, y el cuarto y quinto de Valencia, oportunamente dispuestos por Cabrera (...)"
En los últimos días del mes de julio se dirigió O'Donell a Tales y dio principio a la formación del campamento y baterías, iniciando las operaciones el día primero de agosto de 1839:
"(...) quedando las tropas de O'Donell posesionadas a la vista de Tales, protegiendo la artillería los trabajos para abrir camino. Los carlistas queriendo impedir el paso a la artillería, atacaron el día 3 toda la línea del ejército liberal, pero fueron rechazados hasta las alturas inmediatas. Los sitiadores, después de vencer gravísimos obstáculos, consiguieron montar la batería de brecha que empezó a jugar el día 7 por la mañana: un formidable fuego de ambas partes se hizo sin interrupción por espacio de seis días; compañías enteras se veían subir al asalto del castillo, y quedaban a los pies de sus débiles muros convertidas en un montón de cuerpos inanimados; el campo se hallaba cubierto de cadáveres y el hospital de sangre situado en el corral del Carmen, estaba lleno de heridos. El fuego seguía con toda su fuerza causando horrorosos estragos; poco a poco se veía trasformar en escombros la fortaleza y el pueblo; los sitiados practicaron dos briosas salidas, pero fueron rechazados con bastantes pérdidas. El día 14 de agosto penetraron las tropas de O'Donell dentro de la población a viva fuerza, y Cabrera se esforzaba por recuperarla, sosteniendo un sangriento combate a quema-ropa; pero después de probar el valor de sus soldados se vio obligado a retirarse a la Sierra de Espadán, abandonando los fuertes y dejándolos en poder de O'Donell con la artillería, víveres y municiones. Al día siguiente mandó el general O'Donell volar la parte de castillo que quedaba en pie, y después de derruidos todos los fuertes regresaron a Onda (...)"
Las fuerzas de O'Donell ocupaban la parte llana, y después de algunos combates fueron posesionándose en la falda del cerro llamado Montí; mientras los carlistas siempre ocuparon las altas sierras que dominan el sitio, por donde podían comunicarse con los pueblos de la sierra.
"(...) Antes de estallar el fuego, formóse un vasto campamento con tiendas de campaña, cantinas, hospitales y todo lo necesario para un sitio formidable: reuniéronse, entre uno y otro bando sobre 18.000 combatientes, quedaron en el campo 406 muertos carlistas y 900 de las tropas de la reina (...)"
Tales fue incendiado y sus vecinos no volvieron a poblarla hasta el año 1840, año en que finalizó la guerra.
Tales se encuentra a 19 kilómetros de Castellón, en la sierra de Espadán, entre el cerro llamado Montí y el barranco Jinquer, cerca de la confluencia de éste con el río Sonella. Sus casas ocupan la falda de una pequeña colina, y están distribuidas en calles torcidas, pendientes y empedradas.
El recinto del castillo se levanta sobre un pequeño montículo de 380 metros de altitud, que hoy en día encontramos muy abancalado; frente a él existe una pequeña loma amesetada que presenta escasas huellas de ocupación humana.
Este montículo controla perfectamente la carretera que discurre entre Tales y Alcudia, con la que limita por un lado y por el otro con un barranco. La cara Norte y la Oeste tienen una elevada pendiente que la hacen prácticamente un precipicio; la cara Sur es de un perfil mucho más suave; por otro lado, la cara Este entra en contacto sin solución de continuidad con las últimas casas del pueblo.
En la actualidad, a pesar de su estado de ruina, el castillo sigue conservando su parapeto exterior. Es un castillo pequeño al que debía accederse por un estrecho camino que parte del Calvario que llega hasta el punto más alto del monte. La entrada se realizaría después de franquear una puerta protegida quizá por un torreón, del que todavía se aprecian los restos. Sus murallas aún permanecen en pie, así como sus tres torres. En el interior del recinto se observa un aljibe de mediano tamaño.
La investigación arqueológica ha puesto de manifiesto las etapas constructivas del castillo. Se dan tres fases, la primera constituye el núcleo original de la construcción, posiblemente de época musulmana. Está compuesta por un cuerpo central de planta rectangular básicamente pero que en sus extremos Este y Oeste se adapta al perfil de la cima adquiriendo una forma trapezoidal. La técnica constructiva empleada es la mampostería con revoco exterior de mortero de cal en la totalidad del lienzo amurallado.
La segunda de cronología también medieval está compuesta de dos torres cuadrangulares adosadas a la cara Sur y Este y una tercera prácticamente exenta en la cara Oeste; en esta fase también podemos incluir algunas reformas en distintas zonas, como puede ser la apertura de ventanas. La técnica constructiva empleada es también la mampostería con revoco exterior de mortero de cal.
La tercera fase constructiva corresponde al siglo XIX durante la guerra carlista. En este momento se levantaron tres torres semicirculares que aprovechan la cimentación de las anteriores de forma rectangular; de la misma forma se levantaron las paredes de unas habitaciones y un aljibe sobre los restos de la etapa anterior. Estas modificaciones adaptaron la estructura del edificio para ser defendido por el uso de fusiles y artillería.
El castillo poseía dos torres próximas, la Torre de la Muerte y la Torre de Cabrera, junto a otra que se encontraría en la meseta frente al castillo pero que ya se encontraría arrasada en el siglo XIX una vez que no aparece en los relatos de la época.
Las fortificaciones fueron arrasadas por los enfrentamientos carlistas. El castillo se encuentra en ruina, la torre de Cabrera fue derribada y se conserva solo la base. El resto de torres también fueron desmochadas. (C.Pérez-Olagüe. Basado principalmente en el estudio de José Manuel Melchor y Josep Benedito).

Fotos

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