Tornar

Murallas y defensas del Recinto Fortificado de Altea

Codi
03.31.018-009
Denominació
Murallas y defensas del Recinto Fortificado de Altea
Altra denominació
Castillo y Murallas de Altea
Municipi
ALTEA
Comarca
LA MARINA BAIXA
Província
Alacant
Localització
En la población
Ús primitiu
Defensivo
Tipologia
Edificis - Edificis militars - Muralles
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració genèrica
Anotació Ministeri
28403
Fecha anotación
19/01/12
Tipus de delimitació
Delimitado - Delimitación Definitiva - Declaración de Entorno Veure delimitació al mapa
Publicacions DOGV
Resolució entorn de protecció
Delimitació entorn de protecció
Data resolució
07/06/13
Data publicació
12/06/13

La Fortaleza de Altea en su segunda refundación surge como consecuencia de un proceso de deterioro económico y social que se acentúa a lo largo del S. XVI con una despoblación masiva del sustrato básico poblacional de origen musulmán y un aumento de la inestabilidad en la costa producto de los continuos ataques marítimos sarracenos. Hasta entonces y en época islámica el valle donde se encuentra Altea estaba poblado por una población dispersa de origen musulmán, a la que se unió una población cristiana en la primera fundación del S. XIII. Estructuradas todas ellas entorno a unos castillos o fortalezas de muy ajustadas dimensiones situadas en Altea la Vella y en Bellaguarda, apoyados por unas torres de defensa en la costa: Galera, Cap Negret, etc, que intentan defender las aguadas de naves sarracenas en el río Algar y proteger la poca actividad marítima centrada en la playa de la Olla frente a la Isleta.
Altea, señorío de la casa de Palafox llega a mediados del siglo XVI a una crisis aguda que lleva a replantear políticamente su situación. En 1563 la naturaleza del dominio señorial es cuestionada por el Mestre Racional, proponiendo incluso su dependencia directa de la Corona. Se propone una mejora para la defensa de la costa de Altea por Juan Bautista Antonelli en el memorandum que presenta junto al Mestre Racional. Más adelante se propone por el Vicecanciller Frígola el desarrollo de estudios por parte de Cristobal Antonelli, sobrino de Juan Bautista Antonelli, Fray Mariano y Gaspar Gregorio de Valencia de una nueva fortaleza en Altea que permita un lugar seguro para la costa y facilite el desarrollo económico del valle. Entre 1604 y 1617 se levanta la fortaleza de Altea refundada que en este último año toma una segunda Carta de Población bajo el dominio de los Palafox; año en que se ultiman las construcciones como la nueva iglesia pagada por el propio Palafox .
El arquitecto Gaspar Gregori de Valencia, Cristóbal Antonelli y el Carmelita Fray Mariano se encargaron de buscar la ubicación más idónea, a su paso por Altea en uno de sus viajes a las obras que en ese momento llevaban para la construcción del pantano de Tibi. El plano del ingeniero militar Ricaud de 1740 nos da noticia de su traza, de su arquitectura, de la estructura interna del pueblo, de los arrabales extramuros, tanto el del Pla del Castell, como el de Sant Pere. Si bien no hay constancia fehaciente de que la nueva ciudad amurallada construida sea la proyectada por los anteriormente citados arquitectos e ingenieros militares, si se puede afirmar que a ellos se debe la ubicación de la ¿Nueva Altea¿ y posiblemente sus trazas. La familia Antonelli, por su parte ya había intervenido en Altea, levantando Juan Bautista Antonelli, a instancias del Virrey Vespasiano Gonzaga, el Fuerte de Bernia, situado en un lugar de difícil comprensión por lo que fue criticada por el propio Virrey cuando lo visitó. Él mismo Juan Bautista propone junto al Mestre Racional en 1563 la Torre de Cap Negret la cual construye más tarde.
La Fortaleza de Altea, con su recinto amurallado, sus baluartes y su castillo debió ser un una mole imponente en su tiempo, y de hecho tal fue su éxito demográfico y económico, y por supuesto naturalmente militar, bien por acción directa, o bien generando confianza por su presencia, que la población se multiplico de manera extraordinaria, frente a la despoblación anterior; de lo cual da buena cuenta cualquier listado de población de los siglos XVII y XVIII y las tablas de producción de la estos siglos, lo cual queda plasmado en el hecho que el caserío extralimitó en pocos años los límites de la muralla para crearse unos arrabales: el Raval del Fornet o del Pla del Castell, en torno al antiguo camino de Polop y junto a los hornos de yeso utilizados para la construcción de la época; el Raval de Sant Pere en torno a las playa de la Roda y las faldas suereste de la colina; además del posterior Raval de Bellaguarda en las inmediaciones de la segunda colina donde se seguía manteniendo parte del antiguo castillo o restos del mismo, tal como indica la planimetría dieciochesca. Tal fue su desarrollo que un siglo más tarde, a mediados del siglo XVIII la villa de Altea figuraba entre la primera quincena de poblaciones valencianas por el número de sus habitantes y por las cifras de movimiento económico tras partir de una crisis que le había llevado a la despoblación casi absoluta.
Se ubica en la acrópolis de la colina situada al sur de Bellaguarda, donde estaba ubicada la antigua fortaleza de origen islámico y reforzada en época cristiana; en servicio hasta la construcción de la nueva fortaleza. El recinto amurallado de Altea responde a una nueva forma de fortificar, que surge, a finales del siglo XV, con la supremacía de la artillería frente a los antiguos artilugios de guerra.
En España aparecen los primeros tratados arquitectónicos en el siglo XVI sobre el nuevo arte de fortificar que surge en Italia y que Carlos I conoció en 1544 en las defensas encargadas por Francisco I de Francia para sus fronteras con los Países Bajos. La nueva arquitectura defensiva da lugar al baluarte frente al antiguo castillo y se caracteriza principalmente por:
- Adaptación al terreno de los criterios constructivos y matemáticos establecidos por los tratados militares de fortificación.
- Altura de los muros o lienzos menor para conseguir una menor superficie de exposición al nuevo armamento.
- Muro más grueso para hacer frente a la mayor potencia de dicho armamento.
- Inclinación de los paños o caras de los muros para la defensa por lo que al variar el ángulo de incidencia del proyectil se modificaba también su capacidad destructiva.
- Superficies amplias y planas en las torres con el fin de situar desahogadamente la artillería, para hacer frente al atacante.
- Aumento de la profundidad y anchura del foso, para dificultar el asalto del enemigo (no se conoce si lo hubo en Altea).
- Disminución de la longitud de las cortinas de la muralla, para facilitar el cruce de los fuegos de la defensa.
- Colocación de un baluarte o revellín (dos caras en ángulo hacia la campaña) en el centro de las cortinas, para facilitar la defensa.
- Colocación de baluartes en los vértices del recinto de la plaza fuerte, para cruzar los fuegos de la defensa entre sí y con las cortinas.
- Serán ingenieros militares con formación específica los que llevarán a cabo el proyecto y la dirección de la construcción de la obra.
Esto da lugar en Altea a un recinto de planta cuadrilonga en dirección noreste suroeste asentada sobre la acrópolis de la colina principal frente a la costa. En este caso, tal vez porque fue finalmente financiada, no por el rey, sino por el Señor de Altea, los lienzos son de menor espesor y se conforman como una estructura de casamuro en la que los lienzos se pliegan apuntando hacia una forma romboidal con baluartes de sillería en las esquinas. La altura de las murallas varió con el tiempo de manera que en origen debió alcanzar la altura del paso de guardia que se conserva aún en fragmentos de los lienzos norte y este, pero a lo largo del siglo XVIII la transformación edilicia de la villa implicó un aumento de altura de los edificios que apoyan sus traseras en el muro y se levantan sobre el propio paso de guardia, el cual debió quedar como servidumbre a lo largo del perímetro. La muralla incluye dos puertas: El Portal Vell o Puerta de Valencia abierta al camino Real en el lienzo Norte de la muralla y el Portal del Castell o de Polop abierto a oeste. A mediados del siglo XVIII y dada la presión demográfica y la importancia del Raval de Sant Pere se abre el Portal Nou en el punto de inflexión del lienzo a Levante. El recinto disponía de cuatro elementos defensivos complementarios: la torre junto al Portal Vell, el Castillo junto al baluarte de la esquina suroeste, la Casa del Comú i Justicia, en el ángulo sureste y la Casa de la Señoría en el ángulo noreste de la muralla. Los baluartes de las esquinas disponen de superficie en cubierta para la instalación de la artillería. El perímetro de la muralla cierra un recinto formado por un sistema de calles paralelas en dirección nordeste - sudoeste definidas a partir del trazado de la calle mayor que une el portal Vell, con la plaza de la iglesia. Las calles del interior de la fortaleza se conservan en la actualidad con su trazado inalterado, solo la toponimia ha cambiado. En su tiempo se llamaban: Carrer Major, d´Enmig y de Baix, o Fondo en este caso, más una cuarta calle llamada del Forn. A ellas hay que añadir las perimetrales de este a oeste: la de la Señoría, bordeando interiormente el lienzo septemtrional y la de la Carnicería o de la Escuela ¿hoy de Santa Bárbara- , y entre ambas la del Garroferet y la de Jesús. Estructura que existe inalterada en la actualidad, salvo un edificio derribado hace unos cuarenta años y en la actualidad es un desafortunado mirador que rompe la estructura histórica del recinto.
Se conserva la trazado general de la muralla, con dos lienzos en buen estado, el norte y el este, que incluyen fragmentos de lo que fue el paso de guardia, más los portales VELL, -en perfecto estado- y NOU ¿ alterado fuertemente por unas recientes obras hoy paralizadas-, más una esquina del baluarte suroeste que formaba la punta de estrella típicamente renacentista junto al castillo. Habiendo desaparecido los baluartes noreste (casa de la Senyoria) y sudeste (Casa del Comú), ambos sin estudios arqueológicos realizados sobre las placetas existentes. Además del castillo y las edificaciones en la calle Santa Bárbara en la calle Fondo y la de la plaza de la Iglesia, transformada en paso para el mirador existente.
Se encuentran desaparecidos:
El castillo: cuyas trazas supuestamente diseñó Cristóbal Antonelli de manera canónica, constituyendo su planta un cuerpo cuadrado perfecto con garitas en las esquinas al cual se adosa un rombo emergente y acabado en punta de flecha saliendo hacia fuera para defender la puerta de acceso al castillo. En sí era un edificio relativamente pequeño que incluía el acceso en el cuerpo cuadrado a través de una bóveda muy rebajada englobada en la parte ataluzada del muro -un muro de más de dos varas de espesor-; tras ella se encontraba el cuerpo de guardia: un espacio pequeño y en sifón para su más fácil defensa. Una cisterna y un banc de canters se encontraban en la entrada. La planta noble incluía una sala de guardia abovedada y diversas estancias. El nivel superior lo ocupaba una gran terraza de operaciones jalonada por garitas; sobre esta cubierta se encontraba una construcción: la Santa Bárbara donde se guarda la pólvora. La sección del muro era potente, con un cuerpo inferior en talud hasta la primera altura donde un plano vertical subía hasta la terraza superior. Esta es de amplias dimensiones para facilitar la maniobra de los cañones, que embocaban a amplias troneras que permitían un buen barrido. El peto superior se levantaba unos tres palmos del cordón de fachada que coincidía con el plano de servicio de la battería que miraba a los cuatro vientos. Las garitas laterales se sobre elevaban más que el antepecho.
El Baluart del Comú: se encontraba al fondo del Carrer de la Carnissería junto al callejón de la cárcel. Una pequeña escalera adosada al muro subía hasta las dependencias de la Casa de la Vila. Desde allí se podía observar al adarve de la muralla sur. El propio lienzo de la muralla construía el muro central del baluarte, de manera que de los dos cuerpos que comprende, uno de ellos sobresalía de la propia línea de la muralla a la manera de defensa. Se accedía por una antecámara tras la cual se pasaba a cámara donde se reunían los Jurados de Altea. Esta cámara ocupaba ambas naves y presentaba en su interior la estructura de madera de la cubierta. Se iluminaba por ventanas a levante y mediodía, donde se disponían bocas artilleras hacia el norte. Anexa a la cámara se encontraba la dependencia del Secretario municipal
La casa de la Senyoria: se definía como un baluarte artillado de gran presencia que dominaba con su fuego la desembocadura del río Algar; constaba de una gran mole de planta cuadrada sobresaliente de las trazas de la muralla y con los muros de sillería ataluzados y con un cordón que recorría su fachada a media altura y potenciaba su aspecto de fortaleza. Una gran sala se definía en la planta noble; sala que abría grandes ventanas hacia levante.
La torre junto al Portal Vell. Era una torre de planta cuadrada y pequeñas dimensiones situada en esquina junto al portal Vell.
Castillo y baluartes desaparecieron a finales del siglo XIX e inicios del S. XX, quedando constancia de alguno de ellos en imágenes de época. Las variaciones sobre las trazas originales en la planta de la Fortaleza se centran en la traza de la iglesia, que se ha
retranqueado unos 5 metros sobre la línea original. La desaparición de los baluartes y del castillo ha creado glorietas y ampliado la plaza.
(C.Pérez-Olagüe. Extraído de la memoria del arquitecto Miguel del Rey Aynat)

Fotos

Foto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Outside permissible range of easting values Results may be unreliable Use with caution

La geolocalització dels elements està en procés de revisió.