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Castillo y Murallas

Codi
46.11.214-004
Denominació
Castillo y Murallas
Altra denominació
Caserón Señorial
Municipi
RIBA-ROJA DE TÚRIA
Comarca
EL CAMP DE TÚRIA
Província
València
Localització
C/ de la Cisterna y Plaza Benedito
Època
S.XII; S.XVI
Ús primitiu
Defensivo
Estil
Arquitectura Medieval
Tipologia
Edificis - Edificis militars - Castells
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració genèrica
Anotació Ministeri
R-I-51-0010658
Fecha anotación
20/06/01
Tipus de delimitació
Delimitado - Delimitación Definitiva - Declaración de Entorno Veure delimitació al mapa
Publicacions DOGV
Resolució entorn de protecció
Delimitació entorn de protecció
Data resolució
02/10/06
Data publicació
16/11/06

El actual término de Riba-Roja estuvo en tiempos de la colonización romana intensamente ocupado por el hombre, dada su singular situación junto al río Turia y entre dos zonas de gran importancia demográfica: la colonia romana de Valentia (Valencia) y Edeta (Llíria).
La existencia en el término municipal de "Villas Rústicas", unidades romanas de explotación agrícola de tamaño familiar (más tarde como alquerías o masías autosuficientes), y de importantes fragmentos de tres acueductos que permitían regar con aguas del Turia un vasto territorio que llegaba hasta las huertas próximas a Valencia, refuerza la hipótesis de que en esta zona no existían núcleos importantes de población, sino asentamientos muy diseminados, dedicados al cultivo de la trilogía mediterránea (vino, aceite y grano) que en gran medida eran embarcados en el puerto de Valencia con destino a la capital del Imperio.
La presencia de restos importantes de un amplio recinto amurallado, que algunos historiadores atribuyen a este periodo, refuerza la creencia de que el asentamiento urbano de "Riparubea" (Riba-Roja) en un promontorio junto al Turia y los barrancos de Los Moros y Las Monjas tendría un marcado carácter militar, estratégico (dos de los tres acueductos atravesaban el recinto romano) y de control sobre un amplísimo territorio cultivado. Sería éste un asentamiento amurallado mínimo, desarrollado a ambos lados del final del antiguo camino de "les Animes", hoy calle de la Cisterna.
Del periodo del Bajo Imperio y la transición visigótica anterior a la islamización se encuentra el hallazgo en 1970 en el Pla de Nadal de lo que algunos consideran "la pieza arquitectónica más importante de la península ibérica en el transito del siglo VII al siglo VIII", un edificio de considerables dimensiones y de gran monumentalidad (posiblemente los restos de un gran palacio o de una basílica) podrían indicar la existencia, en algún lugar del término, de un importante núcleo de población.
La presencia musulmana en tierras de Riba-Roja (siglos VIII-XIII, la Beni-Panoha) dependiente del Waliato de Llíria, está datada desde los inicios de este periodo, como lo demuestran las investigaciones arqueológicas en el Pla de Nadal que aseguran el abandono, incendio y destrucción del palacio-basílica visigoda hacia 779. Desaparecidos los restos de la aristocracia visigoda, los nuevos pobladores se asentarían en las pequeñas villas-alquerías.
Al mismo tiempo el antiguo asentamiento militar romano es transformado en un poblamiento rural que gracias a su singular emplazamiento podría dominar una amplia zona agrícola junto a las riberas del Turia. La enorme inestabilidad política de este periodo haría necesario el mantenimiento de sus defensas en perfectas condiciones y por ello se reedificaron y ampliaron las murallas romanas y se construyó en un extremo del recinto, aprovechando para ello restos de basamentos romanos. El castillo sería en adelante la residencia del representante de las autoridades valencianas que se encargaría, entre otras cosas, del cobro de los impuestos. El asentamiento se consolidó con la construcción de un pequeña mezquita y de un cementerio extramuros.
La rendición de Riba-Roja a Jaime I, "sin efusión de sangre", en 1238 hizo que ésta pasase a formar parte del señorío territorial de su hijo Pedro Fernández de Azagra quien de forma inmediata designaría sus representantes, agentes militares y fiscales que estarían al frente de la explotación de sus tierras, mantendrían el orden y percibirían los impuestos.
El incremento poblacional fue mínimo, así pues el recinto urbano pudo mantenerse intacto en torno a la actual calle de la Cisterna, con la mezquita en un extremo y la "residencia señorial" (antiguo castillo habitado ahora por el representante de Señor), en el otro.
Tras los conflictos acaecidos en 1348 entre los unionistas valencianos y los realistas en los que aquellos mataron al Baile y a los jurados, el nuevo Señor de la villa Ramón de Riusech y Moraida, apoyándose en las buenas relaciones que mantenía con el rey, del que había sido mayordomo y al que había prestado múltiples y buenos servicios, es más que probable que decidiese la ampliación y consolidación del recinto amurallado, aumentando su capacidad defensiva.
Durante los siglos XIV y XV comienza a consolidarse la nueva trama urbana con la construcción de viviendas en las inmediaciones del viejo núcleo, calles de la Cisterna, Reloj Viejo y Horno Viejo. La mezquita permanecía en su primitiva ubicación y lo mismo que el castillo que ahora volcaba su fachada a la nueva plaza conseguida tras la eliminación del lienzo de muralla que cerraba su recinto inicial.
La armoniosa convivencia entre musulmanes y cristianos fue deteriorándose progresivamente a lo largo de todo el siglo XVI: la revuelta "agermanada", los edictos sucesivos de las Coronas de Castilla y Aragón en los que se conminaba a los mudéjares a bautizarse y abandonar su lengua y trajes, la acción de la inquisición etc. En Riba-Roja los vecinos mudéjares contaron con la protección de los sucesivos Señores y en particular de Sancho Cardona Ruiz de Lihori, al cual la Inquisición abrió proceso por negarse a la conversión de sus súbditos. Pese a todo se produjo la expulsión de 1609 con lo que la villa se convirtió en un espacio urbano prácticamente deshabitado.
El castillo es una construcción de gran volumen, formada por la yuxtaposición sucesiva de diferentes cuerpos que confieren a las plantas una gran complejidad. Levantada sobre restos romanos, fue sede y residencia de los Señores de la Villa y Baronía hasta la abolición de los señoríos territoriales por las Cortes de Cádiz en 1811.
La edificación está realizada con materiales y técnicas constructiva muy variadas debido al proceso sucesivo de adición de cuerpos y modificación de los existentes: mampostería ordinaria, careada, distintas fábricas de ladrillo, tapial ordinario y tapial con ladrillos verdugados o salteados.
Tan solo son datables algunos de los elementos constructivos, como la ventana geminada recayente a la plaza de la Cisterna (siglo XV) o los arcos rebajados de ladrillo situados en la sala de planta baja recayentes al patio interior (siglo XV o XVI). Es sin duda alguna, el edificio más antiguo y singular del núcleo urbano, y además el cierre de perspectiva del barranco de los Moros.
El castillo de Riba-Roja de Turia se compone de dos cuerpos edificatorios diferentes conectados por un patio interior.
El cuerpo principal, adyacente a las calles Benedito y Cisterna posee cuatro alturas con diversas estancias y departamentos. El acceso se produce en planta baja y primera planta desde el patio, en este último caso ascendiendo por el terreno natural o desde la calle Benedito por un acceso secundario.
Su parte inferior no se encuentra comunicada con el resto de las plantas. En ella hay pequeñas salas con techo de bóveda aristada de ladrillo, que pertenecieron, probablemente, a la zona de cocinas. Así mismo existe una gran sala colindante a las anteriores que da al patio y cuyo techo abovedado de ladrillo de tejar está desplomado, permaneciendo tres arcos rebajados que actuaban a modo de costillas de refuerzo.
En las plantas superiores la comunicación se establece a través de una escalera situada en la zona central. También existe otra escalera secundaria longitudinal. Sobre las pequeñas salas de planta baja, posible zona de cocina, hay una gran sala abovedada con roscas de ladrillo de tejar que carece de huecos a fachada significativos y a la que se llega descendiendo desde el nivel de planta primera.
Sobre las dos salas descritas hay en planta primera otras dos salas de iguales dimensiones: una recayente a la calle Benedito con techo artesonado de cubierta, en la que se encuentra la ventana geminada citada y la recayente al patio interior cuyo suelo corresponde a la bóveda desplomada citada. Hay en esta planta otras salas de forma y dimensiones irregulares que se van adaptando a la quebrada línea de fachada. Bajo estas últimas salas no parece haber salas accesibles debajo.
Existe finalmente, en planta segunda, una sala recayente al patio, también grande, cuyo techo es la propia cubierta con las viguetas de madera, listoncillos y tablero de tejar a la vista.
La cubierta es a dos aguas de teja árabe en la zona de las grandes salas y de variadas formas en el resto (estas últimas están desplomadas) adaptándose a las distintas líneas de fachada y alturas variables de los departamentos. Las fachadas son, básicamente macizas, con un reducido número de huecos de pequeño tamaño y con una disposición aparentemente aleatoria.
El edificio longitudinal, independiente del principal, se encuentra al otro lado del patio, posee dos plantas, conectadas por una escalera situada en el centro. Forma medianera con el edificio vecino por lo que su cubierta es a una sola agua recayente al patio. A diferencia del otro cuerpo, no se observa una participación de estancias pronunciada, pues solo separa cada planta en dos zonas.
Se trata de un edificio sencillo de construcción muy posterior al cuerpo principal. Ambas plantas disponen de huecos al patio y a la calle Cisterna, cuya fachada está integrada en la tapia de cierre, de gran altura, del patio interior.
El patio que separa y conecta ambos cuerpos posee porches adosados a cada edificio en estado de ruina, de construcción posterior y factura rústica. En el patio también se encuentra el acceso principal y único al conjunto, formado por un gran portón de dos hojas de madera bajo dintel de ladrillo en arco rebajado y formando parte del muro tapia que cierra la calle de la Cisterna.
La superficie de todas las salas es de 1.015 m2 ( 725 m2 en el cuerpo principal y 290 m2 en el edificio longitudinal). El patio tiene una superficie de 364 m2.
La estructura portante está formada principalmente por muros de carga, de la mayor variedad tipológica: tapia de piedra (encofrado de madera en el que se deja caer la argamasa con las piedras), tapia de piedra con verdugadas de ladrillo (como el anterior añadiendo hiladas de ladrillo que traban el aparejo), tapia de ladrillos salteados (la argamasa traba ladrillos en lugar de piedras), tapia de piedras alineadas (piedras más homogéneas de tamaño buscando su mejor cara), tapial (encofrado de madera dejando caer y apisonando mezcla de cal, gravas y bolos), muros de ladrillo con grandes juntas y rellenando con argamasa y piedras el espacio entre haces, muro de mampostería ordinaria (con piedras irregulares y poco trabajadas) y muros de mampostería regular.
La estructura portante se completa con:
- Tres pilares de gran sección: en algunos casos de sillares de piedra en su primer tramo y ladrillo bien aparejado en el resto.
- Arcos rebajados de ladrillo en la sala de planta baja que fueron costillas de la bóveda tabicada de techo, hoy desaparecida. Arcos de descarga de ladrillo tanto en muros de fachada como interiores. En diversas salas aparecen bóvedas tabicadas con ladrillo de tejar, rebajadas o de arista.
- Forjado de viguetas de madera, separadas por revoltones o tableros de ladrillo, apoyando directamente en muros o mediando vigas de carga de madera de grandes escuadrías
- Cubiertas de teja árabe apoyadas en tablero de ladrillo de tejar sobre listoncillos de madera que apoyan en viguetas de madera.
(C.Pérez-Olagüe) (Basado en el estudio previo de Vetges Tu i Mediterrània S.L. Arquitectes)

Fotos

Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble

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