Tornar

Muralla Carlista de Soneja

Codi
12.07.106-007
Denominació
Muralla Carlista de Soneja
Municipi
SONEJA
Comarca
ALTO PALANCIA
Província
Castelló
Localització
C/ de la Parra y C/ Almedíjar
Època
S.XIX (1839-1840)
Ús primitiu
Defensivo
Tipologia
Edificis - Edificis militars - Muralles
Foto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble
Secció
Primera
Clasificació
Bienes inmuebles 1ª
Categoria
Monument
Estat
Declaració genèrica
Anotació Ministeri
28404
Fecha anotación
18/01/12
Tipus de delimitació
Delimitado - Delimitación Definitiva - Planeamiento Urbanístico Aprobado Veure delimitació al mapa

Planes

Nom Informe Fecha informe Fecha publicación BOP
Plan General de Ordenación Urbana Favorable24/03/1114/05/11

Soneja fue objeto de los ataques del ejército carlista. En julio de 1836, José Miralles, alias El Serrador, nacido en Villafranca del Cid, con una facción de 2.400 infantes y más de 200 caballos, bajó del Maestrazgo y saqueando los pueblos de Alfara, Algar y Sot, llegó a Soneja. El día 17 entró en Soneja donde todos los hombres útiles habían escapado, y los nacionales se habían refugiado en Segorbe. Los carlistas saquearon y prendieron fuego a la población cayendo asesinados varias personas a las afueras de la población. El vicario de Torcas, Don José Soriano, con otros guió al General Grases hasta romper fuego sobre los carlistas, siendo éstos derrotados. Después de la quema de Soneja, la población emigró hacia Valencia y Segorbe. El General Narváez con una columna de 3.500 hombres lograron alejar los grandes núcleos carlistas, aunque volvieron a aparecer merodeadores pero no volvieron a invadir la población. A finales de 1838, la tradición popular cuenta que Soneja fue saqueada por el ejército de Gracia. Dado el ensañamiento de los carlistas con la población, ésta se comenzó a amurallar a finales de 1839 y principios de 1840.
Los recintos amurallados envuelven el núcleo histórico de la población de Soneja, en la que hoy se encuentran varios ensanches del mismo.
En la Historia de Soneja de Félix Iquino Parra, páginas 183 a 186, se describen los recintos amurallados que se conformaron en este momento histórico y se transcribe a continuación:
¿Tomaremos como punto de partida la trinchera con puerta que cerraba la calle llamada entonces Mayor y un poco antes, del Barranco, continuando a la derecha mirando al campo. La trinchera se apoyaba por izquierda y derecha en las casas de Justo Martínez y Joaquín Miravete continuando aspilleradas ésta y la de Ramón Gómez, hoy de Miguel Angel Gil Soriano, hasta la calle de San Roque o de la Venta que estaba cerrada por un fuerte parapeto, con banquete de piedra seca.
Las tres casas siguientes dicen que como tenían puerta al campo, no las aspillearon ignorándose como se defenderían interiormente; yo supongo que tendrían tabuadas las dos puertas comunicándose por detrás abriendo boquetes en los corrales y estarían en condiciones de defensa los balcones y ventanas, a continuación venían tres corrales de Miguel Blay, Manuel Marín y otro pequeño y luego el de Ramón Piquer, esquina a la calle del Romano, todos cuales se fortificaron.
La calle del Romano se cerraba con trinchera sin paso que arrancaba del corral de Ramón Piquer a otro corral, hoy casa de Francisco Gabarda, continuando una casa pequeña de Tomás Blay que hacía esquina a la calle del Olivo, cerrada también con una trinchera que saliendo de esta esquina se apoyaba en la opuesta de vértice de la calle de la Huerta que quedaba también cerrada en la casa de Miguel Martínez, hoy creo de Lorenzo Gil, siguiendo después fortificadas las espaldas de las casas de la calle de la Huerta y formando un ángulo recto, continuaban atrincheradas desde la casa de Vicente Bolós las espaldas corrales de las casas de la calle Nueva, hasta la de José Puig, siguiendo hasta el corral de la casa de Vicente Gil Muria en la calle de las Eras.
La calle de las Eras se defendía con una trinchera que la cortaba perpendicular desde la casa referida hasta el corral de Cipriano Gil, dejando fuera en este espacio dos casas que se encontraban separadas.
En el corral de Cipriano Gil, se colocó un retén para vigilar el camino de Segorbe por la Tejería cuyo retén tenía la retirada por un pasadizo abierto en la casa de Rosa Aparicio por su espalda, continuando después la línea defensiva, por la calle Nueva hasta la misma casa de Rosa Aparicio de donde salía un parapeto con puerta, que llevó el nombre de portal de Segorbe.
La trinchera terminaba en la esquina de Joaquín García, cerrando la calle Nueva y luego por el corral aspillerado de Manuel Gil, llegaba a la calle de la Peña que cerraba otra trinchera desde dicho corral a la casa de María Gil Belarte, siguiendo después la casa de Francisco Gil (Pinica) y corrales hasta la calle del Allenador cortando con parapeto desde la casa de Juan Aparicio a los pajares y corrales de Francisco Aparicio continuando atrincherados los corrales y espaldas de la calle de la Huerta, cerrada como las anteriores, en la casa de mosén Soriano y después poco antes de la almazara, salía en ángulo recto una muralla tapia de unos cuatro metros que seguidamente torcía hacia la derecha en otro ángulo recto continuando paralela a las casas hasta la acequia, en donde torcía nuevamente a la derecha apoyándose en la casa de José Ros continuando corrales y murallas hasta el Allenador del Chorro y la fábrica de Aguardiente de Miguel Gil, en donde había otro retén vigilando lo que llamaba el portal del paso de Almedíjar.
La trinchera terminaba en la almazara del Salvador de Felipe y desde allí al pozo se extendía una tapia aspillerada en la calle de los Huertos. Desde el pozo que tenía una garita de centinela, cerraba la calle Larga una trinchera que terminaba en la casa de Ramón Rivas, en cuya trinchera se abría el portal del Pozo, con su retén correspondiente y continuaban fortificadas las espaldas de las casas de Arnau, Miguel Martínez y la viuda de la perdiz cerrando con parapeto la calle de Valencia, el corral de Miguel Aparicio y corrales de la calle de Las Almas, hasta la casa de José Gil (sacristán viejo) en que se cortaba la calle de las Almas con trinchera que seguía hasta la calle de Felipe Piquer. Desde esa casa seguían los corrales de Miguel Gorriz hasta la calle del Rosario cerrada también y después otros corrales, el de mosén Blas, la casa de José Aparicio y una trinchera que defendía la calle del calvario hasta la casa de Miguel cabrero siguiendo luego a espaldas de las casas de la calle del Barranco hasta la casa de Justo Martínez que doblando a la derecha, encontraba el portal del que empezamos, con su retén correspondiente.
Como puede verse enseguida, este recinto tan extenso, tenía muy mala defensa, pues si bien por su parte norte el terreno era más bajo con las huertas, sin haber caserío fuera del recinto; pues el huerto y casa número dos de la calle de la Hoguera no existían, siendo una era de pan trillar llamada de Gaspar, en cambio por el SE y SO, lo dominaban varios montículos y dejan fuera algunas casas y la ermita de San Francisco edificio bastante sólido en que podía muy bien apoyarse cualquier fuerza atacante.
El segundo recinto, empezaba en una trinchera con puerta que cerraba la calle del Barranco, desde la casa de Miguel Camilleri a la de Cristóbal Martín, continuando atrincheradas las casas de la parte de la derecha de la calle Nueva hasta la calle de la Huerta cerrada con una trinchera como la anterior de la casa de José Martín a la de Ramón Gómez, luego espaldas de las casas de la calle de la Huerta, hasta la calle de la Peñacerrada, con un tambor y continuaban espaldas de la misma calle, hasta la muralla del primer recinto siguiendo hasta el pozo.
Se atrincheraron las casas de la calle Larga en su izquierda desde el pozo a la calle Tres Revueltas que se tapó con trinchera de la casa de Miguel Bolós a la de Miguel Gil continuando desde esta casa a la de Pepa Ramón, una trinchera con tambor y paso, siguiendo luego la línea de casas hasta la calle del Palacio, también cerrada continuando por las casas hasta la trinchera de partida.
De las condiciones de defensa de este recinto, poco hemos de hablar pero si indicar que tenía puntos muy débiles como los de la calle de la huerta y otros muchos dominados por los tejados de las casas inmediatas y fronterizas.
El tercer recinto lo constituía en realidad la iglesia en cuyas puertas se colocaron los retenes de las guardias con cubiertas de obra y teja.
Desde la tapia del cementerio antiguo a la casa del enfrente esquina a la calle del Duque, que quedaba aislada por corrales, tendieron una trinchera con puerta que enfilaba con sus fuegos, toda la calle del Barranco. Cerraron con murallas la calle del Duque casi en su esquina a la calle del Barranco evitando una incursión atrevida por esa callejuela a la del Palacio.
Atrincherose la puerta del Palacio que enfrenta con la calle del Palacio que quedó cubierta por los fuegos de ésta y barricaron completamente la puerta que del mismo palacio abre a la plaza de la iglesia. Desde la casa abadía hasta la pared del palacio tendieron una cortina de obra fuerte aspillerada y cerraron con otra desde la esquina de la misma casa a la esquina de la iglesia.
Por último abrieron más la ventana del trasagrario y construyeron un tambor saliente de mampostería cuyo piso fueron los cipreses que se cortaron en el calvario. Éste tambor por su colocación y altura, batía toda la plaza Mayor y sus entradas pero era pequeño para un ataque general¿.
El plano original donde se reflejan los anteriores recintos se conservaba en el Ayuntamiento de Soneja, fue destruido en la guerra civil de 1939, y fue publicado en Geografía General del Reino de Valencia, Provincia de Castellón de Carlos Sarthou Carreres dirigida por F. Carreras Candi y publicada en 1923.
Del texto anterior y del plano publicado en la citada Geografía General se deduce que los recintos amurallados se conformaron con la incorporación de los edificios limítrofes y levantando únicamente los lienzos de muralla imprescindibles entre ellos en los tramos recayentes a las huertas, que son casi los únicos conservados. Se puede afirmar que de los anteriores recintos se conservan visibles pocos tramos de murallas la mayoría aspilleradas que se reflejan en plano adjunto. Han desaparecido un importante tramo de muralla recayente a las huertas del norte de la población y recientemente, a finales del año 2004, fue demolido el tramo situado en la manzana catastral para la apertura de la continuación de la calle San Antonio llamada calle San Miguel. (C.Pérez-Olagüe)

Fotos

Foto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto InmuebleFoto Inmueble

La geolocalització dels elements està en procés de revisió.