Iglesia de la Trinidad
- IGPCV
- 12.040-9999-000056
- Denominación
- Iglesia de la Trinidad
- Municipio
- CASTELLÓ DE LA PLANA
- Comarca
- LA PLANA ALTA
- Provincia
- CASTELLÓN
- Localización
- Plaza Escuelas Pías nº 28
- Dirección
- 2603804YK5320S0001HI
- Uso primitivo
- Religioso
- Uso actual
- Religioso
- Fecha construcción
- 1894 ¿ 1915
- Fecha transformaciones
- 1938 ¿ 1941 (reconstrucción)
- Estilo
- Historicista
- Tipología
- Edificios - Edificios religiosos - Iglesias
Desde finales del siglo XIX se levanta, en la plaza conocida
actualmente como de las Escuelas Pías, un enorme proyecto
que contaba con iglesia y edificio educativo: la Iglesia de la
Trinidad y las Escuelas Pías, anejos aunque son edificios independientes.
Bajo dirección de Francisco Tomás Traver, ambos
edificios son levantados con proyecto de Manuel Montesinos
Arlandiz, gracias al legado de Juan Cardona Vives.
La iglesia de la Trinidad se inicia en el año 1894, y se bendice el
veintisiete de enero del año 1916. Las destrucciones de la Guerra
Civil hicieron que se tuviesen que volver a levantar bóvedas
y techumbres, y decorar de nuevo su interior, en esta ocasión
con un ciclo de pinturas sobre el Misterio de la Trinidad, que
realiza Joan Massagué Maneu entre los años 1940 y 1975.
La Iglesia de la Trinidad es un templo de tres naves, la central
de ellas más elevada y ancha, con capillas laterales, crucero
cubierto por cúpula, atrio y coro alto en los pies. Su proporcionada
fachada se estructura en un gran arco de medio punto
sobre la puerta de acceso, un segundo cuerpo con tres ventanales
de medio punto alargados, y una serie de arquillos lombardos
en el remate de la fachada, lo que da al conjunto un
verdadero gusto neorománico, que Manuel Montesinos Arlandiz
repite en la fachada de la Iglesia de San Vicente Ferrer. En
su lateral, incorpora torre campanario con una original cúpula
bulbosa, que parece recordar cierto orientalismo, presenta
también en otros edificios de la misma etapa, como la Iglesia
de la Sagrada Familia de la Ronda Magdalena. Así, como en
sus otros edificios, Montesinos Arlandiz crea una fusión de elementos
propios de lo gótico, lo románico o lo bizantino, mostrando
el enorme interés por la arquitectura historicista en el
Castellón de finales del siglo XIX.
La geolocalización de los elementos está en proceso de revisión.